10 de junio de 2008

Luteranos.


Fray Martín Lutero, sacerdote agustino, se levantó indignado contra los abusos que se cometían en este campo y publicó 95 proposiciones acerca de la doctrina de las indulgencias, llenas de ataques en contra de la autoridad eclesiástica. Muchos se adhirieron a su posición.

Dirigió sus ataques contra el celibato, las misas de difuntos y la legislación eclesiástica. Negó la transubstanciación eucarística es decir, que el pan se convierte verdaderamente en el cuerpo de Cristo y el vino en su sangre, quedándose iguales las apariencias, y la misa como sacrificio.

Rechazó los sacramentos, excepto el bautismo y la cena del Señor, pidió el matrimonio de los sacerdotes y el establecimiento del divorcio. Luchó en contra del culto de la Virgen y los santos, e introdujo el uso de la lengua popular en el culto, rechazando el latín.

En la Libertad del Hombre Cristiano, afirmó que la fe en Jesucristo que consiste en una ilimitada confianza en su misericordia, no las obras ni los sacramentos, nos dan la salvación.

Según Lutero, antes del pecado original, el hombre era libre y sano, después del pecado, su naturaleza quedó profundamente afectada, sin equilibrio, ni fuerzas ni libertad para resistir frente al mal. Por lo tanto, todos sus actos son manchados por el pecado y son pecaminosos. Solamente una fuerte fe en Cristo lo puede salvar, permitiéndole que sus actos pecaminosos no lo sean imputados.

El año 1555, la Paz de Augsburgo reconoció legalmente la división religiosa, que poco a poco se hizo una moda, surgiendo un sinfín de opiniones y sectas, basadas sobre el principio de la libre interpretación de la Biblia.

Doctrina

- Es la contenida en la "Confesión de Augsburgo" (1530).
-Justificación = perdón y salvación, por la sola fe.
- No sirven las obras buenas.
- A causa del pecado original, la naturaleza humana está completamente depravada, es decir, incapaz de hacer el bien.
- El Evangelio es el medio principal para ponernos en contacto con Cristo.
- Los sacramentos son solamente medios para despertar la fe, pero no son medios de salvación.
- La Iglesia es algo invisible, formada por los creyentes en Cristo, cuya cabeza sigue siendo Cristo, que la guía desde el cielo. No tiene ningún representante aquí en la tierra.
- Esta Iglesia invisible se hace visible cuando se enseña el evangelio y se administran los sacramentos correctamente.

Además, la Iglesia precisa de ministros, que ayuden a los feligreses para encontrarse hacia Cristo.

Organización

- Se empieza por la Congregación, como base, para llegar al Sínodo que reúne a muchas Congregaciones.
- Algunos sínodos admiten el episcopado y en este caso existen diócesis.
- Otros Sínodos no admiten episcopado y entonces se reúnen en Conferencias.
- Para ejercer el ministerio es necesario el llamamiento y la ordenación.
- El culto consiste en la predicación y los cantos.
- Tiene la comunión, con un sentido distinto del católico.
- Conservan el Año Litúrgico.

Los Luteranos son los más decididos en favor de la unidad, primero entre las diversas ramas de su grupo y después entre todos los protestantes.

Zwinglio, muerto en 1531, negó la presencia de Cristo en la Eucaristía y el sacramento del bautismo. en lo demás aceptó completamente la posición Luterana. Sus ideas se impusieron en Zurich, Suiza, pero sus partidarios tuvieron que pelear contra los cantones católicos y fueron vencidos en la batalla de Kappel, 11 de octubre de 1531, en la que fue mortalmente herido.

Gentileza: Church Forum.
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6 de junio de 2008

Cash Luna: "No mi presencia, Señor, sino la tuya".


Conocido familiarmente como Cash, (porque de niño no podía pronunciar su nombre, Carlos, sino "Cash-los"), recibió a Jesús como su Señor y Salvador en 1982, siendo aún joven. Desde entonces, comenzó a servirle apasionadamente, predicando en parques, calles y buses.

En esa misma época, inició sus estudios en la universidad privada Francisco Marroquín en la ciudad de Guatemala, en la cual obtuvo una Licenciatura en Administración de Sistemas de Información, y se graduó con honores Cum Laude.

En el ínterin, contrajo matrimonio con Sonia, quien además de haberle dado tres preciosos hijos, Carlos Enrique, Juan Diego y Ana Gabriela, lo ha apoyado fielmente en su ministerio. Se dedicaba exitosamente a sus negocios personales cuando fue llamado por Dios para servirle a tiempo completo. La presencia de Dios le visitó junto con su esposa Sonia de una forma tan fuerte, que sintieron una noche cómo el peso del Espíritu Santo los hacía hundirse en la cama.

Desde ese día, los milagros y prodigios le siguen a dondequiera que va, y él comprende con todo su corazón que no es su presencia, sino la del Espíritu Santo la que toca a las personas. En 1994, el Señor los llamó a pastorear, naciendo así la congregación que hoy preside, Casa de Dios, una iglesia que se conoce por la manifestación de la presencia de Dios. Siendo aún una pequeña congregación, la gloria de Dios los visitó, dejando como ebrios en el Espíritu a muchos de los presentes, tal y como ocurrió en el día de Pentecostés.

Hoy ésta es una de las iglesias más desarrolladas e influyentes en Latinoamérica, con múltiples servicios que realizan en un auditórium que la congregación edificó. Ese mismo año, inició unas reuniones de unción por las noches, abiertas al público en general, que se denominaron Noches de Gloria, por la poderosa manifestación de la presencia y del poder del Espíritu Santo. Éstas se han desarrollado en cruzadas de sanidad y milagros que llevan a cabo en muchos países de habla hispana. Junto a estas cruzadas, nació el programa diario de televisión que transmite esas reuniones y las prédicas de la iglesia.

Los pastores Cash y Sonia son reconocidos por su ministerio apostólico al Cuerpo de Cristo, el cual se manifiesta en el pastoreo de ministros, la renovación de cientos de iglesias locales y la bendición entregada a cristianos en muchos países. Su principal objetivo como ministro ha sido desarrollar discípulos dentro y fuera de la iglesia, a través de la Palabra de Dios y la unción del Espíritu Santo, provocando un fuerte crecimiento en el equipo de trabajo y en el ministerio. Los pastores Luna tienen como objetivo puesto por Dios, ver la gloria de Dios manifestarse en el mundo entero, a través de la unción y la visión de alcanzar las multitudes para Cristo.

30 de mayo de 2008

Dios paciente, misericordioso y fiel.


I. Lectura del Antiguo Testamento

“Moisés labró dos losas de piedra como las primeras, madrugó y subió al amanecer al monte Sinaí, según la orden del Señor, llevando en la mano las dos losas de piedra. El Señor bajó en la nube y se quedó con él allí, y Moisés pronunció el nombre del Señor. El Señor pasó ante él proclamando: El Señor, el Señor, el Dios compasivo y clemente, paciente, misericordioso y fiel, que conserva la misericordia hasta la milésima generación, que perdona culpas, delitos y pecados, aunque no deja impune y castiga la culpa de los padres en los hijos, nietos y bisnietos. Moisés, al momento, se inclinó y se echó por tierra. Y le dijo: Si gozo de tu favor, venga mi Señor con nosotros, aunque seamos un pueblo testarudo; perdona nuestras culpas y pecados y tómanos como heredad tuya.” N. B. E.

Éxodo 34: 4- 9.

II. Lectura del Nuevo Testamento

“Dios amó tanto a la gente de este mundo, que me entregó a mí, que soy su único Hijo, para que todo el que crea en mí no muera, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no me envió a este mundo para condenar a la gente, sino para salvarla. El que cree en mí, que soy el Hijo de Dios, no será condenado por Dios. Pero el que no cree ya ha sido condenado, precisamente por no haber creído en el Hijo único de Dios.”

Según Juan 3: 16- 18.

III. Comentario pastoral

El concepto Éxodo, forma latinizada de “éxodos” señala todo un acontecimiento en forma progresiva, motivado por sujetos; y, éstos, inspirados por una Divinidad. No es fácil dejar la tierra donde hemos hundido nuestras raíces aún cuando ésta, no sea la tierra que nos haya visto nacer; no es fácil aceptar una propuesta de salida, sobre todo, si en el lugar en que nos encontramos hay comida y un espacio de habitación familiar

Viendo, desde el ahora, retrospectivamente, nos informamos de un cúmulo de salidas, suscitadas en los cuatro puntos cardinales y justificadas por causas, sueños, aspiraciones y ambiciones en un mundo mejor.

La vida como tal, es un entrar y un salir permanente, alcanzar horizontes para vislumbrar nuevos horizontes. Hay salidas difíciles, desafiantes e indispensables en la vida; sobre todo, porque son “un paso a la libertad, al disfrute de los derechos universales y a la plenificación de la dignidad humana”; ejemplo de esas salidas, encontramos en el Éxodo, libro que relata la salida de los israelitas de Egipto.

Según el Éxodo, Dios ve la aflicción del pueblo, y se dispone a caminar por delante, por detrás y al lado de ellos, asumiendo misiones específicas como: liberador de esclavos, luchador social contra una de las potencias de su época (Egipto) y abogado1 del derecho del pueblo sin derecho en Egipto. El Dios de la justicia actúa en Moisés, Aarón, María, la profetisa, hermana de Aarón y en muchos hombres y mujeres anónimos, amantes de la justicia y la libertad; a través de ellos y ellas es como Dios libera a los israelitas de la esclavitud egipcia.

El Faraón egipcio se resiste en dejar salir a los israelitas. Después de varios intentos fallidos, el pueblo logra salir e iniciar el camino a la libertad. Lógicamente, ese camino a la libertad es desafiante; requiere remar contracorriente, avanzar en medio de los obstáculos y necesidades. Al respecto, comenta Luis Alonso Schökel: “El último acto (del éxodo) se desenvuelve en un escenario cósmico: un desierto hostil que se dilata a la espalda, un agua amenazadora que cierra el paso al frente, un viento aliado que cumple las órdenes de Dios. En la batalla cósmica se consuma la derrota de un ejército prepotente y la salvación de un pueblo inerme…Estos capítulos (del éxodo) se clavan en la memoria del pueblo, convirtiéndose en modelo o patrón de sucesivas liberaciones.”2

Los israelitas que abrazaron la propuesta de liberación vieron la mano de Dios magnífica y lo que hizo a los egipcios en el Mar Rojo, por lo que temieron a Dios y decidieron fiarse de Él y de Moisés, su siervo. Al otro lado del Mar Rojo, los israelitas cantaron: “Cantaré al Señor, sublime es su victoria, caballos y carro ha arrojado en el mar. Mi fuerza y mi poder es el Señor, él fue mi salvación. Él es mi Dios: yo lo alabaré; el Dios de mis padres: yo lo ensalzaré. El Señor es un guerrero, su nombre es el Señor……..”3

Los perseguidores de los israelitas habían perecido en el camino por intervención Divina. Ahora, era necesario continuar el camino a la tierra prometida. Llegar a ese punto geográfico implicaba atravesar el desierto, lugar desamparado e inhóspito donde el pueblo es puesto a prueba para templar el aguante y precisar esa rendija de esperanza más allá del desierto. La falta de comida y agua fue más que suficiente para que el pueblo altercara contra Moisés; éste, consulta con confianza y esperanza en su Dios, y Él se hace presente en el maná y en el agua que sale de la roca. En el desierto los israelitas se encuentran verdaderamente con Dios y lo conciben como El que camina con ellos guiando cada uno de sus pasos, protegiéndolos de sus adversarios en el camino, supliendo sus necesidades básicas y dándoles un Código de leyes referentes a la vida cúltica y a la vida social. En ausencia de Moisés4, el pueblo olvidó lo que antes había dicho al conocer los preceptos de Dios: “Haremos todo lo que manda el Señor y obedeceremos”, y dijeron a Aarón: “Anda, haznos un dios que vaya delante de nosotros; pues a ese Moisés que nos sacó de Egipto no sabemos qué le ha pasado.” Inmediatamente Dios le dice a Moisés: “Baja del Monte, que se ha pervertido tu pueblo. Se han desviado del camino que yo les había señalado.” Moisés bajó con las tablas de la ley y al acercarse al campamento y ver lo que estaba pasando, enfurecido, tiró las tablas de la ley y las rompió. Después de este incidente, Moisés intercedió por el pueblo ante Dios y tomó la decisión de levantar una tienda que él denominó “Tienda del encuentro”, y una vez más le pide a Dios que le enseñe el camino que ha de seguir con todo el pueblo.

Con este breve recorrido histórico llegamos al capítulo 34 de Éxodo donde se hace alusión a la Nueva alianza o renovación del pacto de Dios con su pueblo. En los primeros tres versículos leemos la ordenanza de Dios a Moisés: lábrate dos losas de piedra como las primeras: yo escribiré en ellas los mandamientos que había en las primeras, las que tú rompiste. Mañana subirás al monte Sinaí5 y espérame allí, en la cima del monte.

Los versículos 4 al 9 relatan la obediencia de Moisés puntualizando tres momentos sucesivos y articulados:

Subió al monte Sinaí según lo ordenado por Dios.

El Señor bajó en la nube y se quedó con él allí.

Moisés, al momento, se inclinó y se echó por tierra.


En los capítulos 19 y 24 vemos que Dios le pide a Moisés subir al Sinaí para darle las losas de piedra con la ley y los mandatos para instruir al pueblo. En el capítulo 34 leemos que Dios le pide a Moisés subir nuevamente al Sinaí, ya no para darle las losas de piedra, sino para escribir en dos losas de piedra que Moisés tenía que prepararlas y cargarlas hasta la cima del Sinaí, probablemente para recordarle que no debió haber roto las que Dios hizo anteriormente. A diferencia del capítulo 24 que dice “cuando Moisés subió al monte, la nube lo cubría, y la gloria del Señor descansaba sobre el monte Sinaí” el capítulo 34 dice que “el Señor bajó en la nube y se quedó con Moisés en el Sinaí”. El encuentro de Dios con Moisés en el Sinaí tiene sus particularidades: Moisés pronunció el nombre del Señor de acuerdo a la experiencia vivida en ese encuentro, el Señor pasó ante él autoproclamando su ser y quehacer: El Señor, el Señor, el Dios compasivo y clemente, paciente, misericordioso y fiel, que conserva la misericordia6, que perdona culpas y castiga.

La auto- proclamación del ser7 y quehacer8 de Dios tiene como trasfondo la actitud de desobediencia de los israelitas cuando Moisés se ausentó de ellos. En medio de las infidelidades del pueblo, Dios permanece fiel a sus promesas y se revela misericordioso, clemente y compasivo.

La fórmula auto- afirmativa de Dios de los versículos 6 y 7 deriva probablemente de tiempos de Exequias. En tiempos difíciles fue una fuente de aliento tanto la misericordia de Yavé como su firmeza en enjuiciar a los injustos.9

De los conceptos inmersos en la auto- afirmación del ser y quehacer de Dios, comentamos únicamente dos, considerando que los demás son sinónimos de los comentados.

La noción de misericordia evoca el seno materno, y por consiguiente el movimiento interior y las emociones que siente la mujer. Es un concepto que nos recuerda el amor- afecto que la mujer siente por su hijo o hija. Esto nos lleva a imaginarnos lo que siente Dios por sus hijos e hijas sin importarle las equivocaciones de éstos en el camino de la vida.

El concepto amor (hesed) pertenece al lenguaje típico de la alianza y de las relaciones que se derivan de ella, y sirve para definir o cualificar las relaciones mutuas establecidas entre las partes de una alianza. Es un concepto polisémico, al igual que los demás; denota también gracia, bondad, ternura, fidelidad, gesto de asistencia.

La misericordia, asistencia y fidelidad de Dios es permanente; ningún gesto humano es capaz de transformarla. La actitud castigadora10 de Dios que encontramos en varios textos de la Biblia forma parte de la misericordia y bondad de Dios hacia los seres humanos.

En reacción a la auto- proclamación de Dios, Moisés, al momento, se inclinó y se echó por tierra. Y le dijo: Si gozo de tu favor, venga mi Señor con nosotros, aunque seamos un pueblo testarudo; perdona nuestras culpas y pecados, y tómanos como heredad tuya.

El Señor, había caminado con ellos. Nunca los abandonó. Las experiencias de crisis que vivieron en el camino tenían como propósito calar la solidez de su confianza y dependencia en el Dios Salvador. La presencia de Dios es manifiesta en todo el camino y de muchas maneras. No siempre como a los humanos nos gusta.

Lo relevante en el éxodo es la actitud misericordiosa de Dios, que cual Madre tierna, bondadosa y asistente, acompaña a sus hijos e hijas en el largo camino que tienen por delante.

Reynaú Omán S. Marroquín, México
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16 de mayo de 2008

Carlos Saavedra Martínez - Necesidad de Adorarte.


Necesidad de adorarte

Solo a ti sea la gloria mi señor,
En estos momentos tengo la necesidad de adorarte y alabarte.
Tú eres el camino para nuestros corazones.
Mis rodillas firmes, se doblegan ante ti, y para ti.

Eres mi único Rey y Dios,
Confieso ante ti, y el mundo, que tú eres el señor.
El vivir para ti, cada vez se hace más necesario.
Mi espíritu tranquilo descansa contigo.

Se que me amas como yo a ti,
Se que nos buscas para servirte y servir a los demás.
Tu perdón en la cruz, no fue en vano,
Creo en ti.

Tú presencia, esta presente,
Estoy con un corazón dispuesto para ti.
Lejos muchas veces hemos estado de ti,
Pero, tú con un beso una vez más nos perdonas.

Después de mi largo viaje estoy aquí mi señor, mi salvador.

Por: Carlos Saavedra Martinez

Mis bendiciones para todos los que creemos en el.
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8 de mayo de 2008

Cash luna - Sólo así tendrás éxito.


Insistimos en pensar negligentemente y pensamos en la escasez y creemos que es sinónimo de humildad, en vez de ser valiente para salir adelante

Estuve hablando del poder de la insensatez. La Palabra nos dice que tiene un mal adentro; y esa palabra en el original es la misma que se usa para demonios. Desata una fuerza demoníaca en la vida de la gente. A veces, tus finanzas se ven afectada por una fuerza de estas, porque seguimos siendo insensatos y eso sigue atrayendo a los demonios aunque los reprendamos. ¿Cuándo la mente del ser humano está pensando en tener menos? No piensa en que le den un descenso o dice: “¡qué bendición! me bajaron el sueldo…” O “¡Qué testimonio, tuve que sacar las cosas de mi casa porque no tengo nada!”. Eso es testimonio de algo malo, de a dónde nos puede llevar la insensatez. La mente del diligente tiende a abundancia. No importa que le diga su amigo “evangelicoide,” que tenga otra doctrina. Mire al ser humano que con su insensatez, está destruyendo el planeta, nos acabamos los bosques y no sembramos más, ensuciamos los lagos y no hay modo que los terminemos de limpiar.

Insistimos en pensar negligentemente y pensamos en la escasez y creemos que es sinónimo de humildad, en vez de ser valiente para salir adelante.

Josué 1:4
Mi siervo Moisés ha muerto; ahora, pues, levántate y pasa este Jordán, tú y todo este pueblo, a la tierra que yo les doy a los hijos de Israel. Yo os he entregado, como lo había dicho a Moisés, todo lugar que pisare la planta de vuestro pie. Desde el desierto y el Líbano hasta el gran río Eufrates, toda la tierra de los heteos hasta el gran mar donde se pone el sol, será vuestro territorio.

¿Dios piensa en escasez o en abundancia? Les dijo: “Ahí donde se pone el sol, ahí es tu territorio”. Usted sigue caminando y se mueve el sol, nunca llega a donde está. Dios es ambicioso para darles a sus hijos. Usted camina quince kilómetros, y parece que no va a llegar. Lo que hoy tienes no es todo lo que Dios tiene para ti, Dios tiene algo más, y lo que tengas cada día, Él tendrá algo más. La gente tal vez escucha este tipo de mensaje y dice: “¿Estos qué se creen?” Pero somos hijos del Dios Altísimo. Ese es nuestro Padre. Si lográramos por veinticuatro horas pensar como Él piensa, ¿qué nos podría suceder? ¿Alguna vez ha tenido una discusión con alguien, esta tratando de hablarle de algo y usted le contesta: “yo no pienso así” ¿A cuántos alguien les ha dicho: “Yo no pienso así”? Cuando el diablo les hable de escasez, le debe decir: “Yo no pienso así”. Cuando le hable de enfermedad, de que sus hijos se van a perder, etc., dile lo mismo, “Yo no pienso así”.

Ninguna nación ha salido adelante sin cambiar sus pensamientos. Todos quieren cambiar gobernantes, pero no cambiamos nuestra manera de pensar. La Palabra dice: “Serás bendito en la ciudad y en el campo, en ambas partes, dondequiera que vaya. Yo os he entregado, dice. Verso 5. Mientras caminas para poseer las promesas de Dios, aparecen enemigos, pero les dices que se quiten del camino porque está escrito que ni eso ni nada podrá hacernos frente todos los días de nuestra vida. El Señor cambió el orden: “Como estuve con Moisés, estaré contigo,” pero no en la misma forma. Cuando estaban en el desierto, el Señor les decía: “Cuando la nube se mueve, ustedes se mueven”. Vivian esperando que algo pasara. Eran guiados por una nube. Mucha gente está equivocada diciendo: “Es que la nube se movió”. No hay tales que hoy en día la nube se mueva, eso desapareció con Moisés. Muchas veces, hasta se cambian de iglesia, pues dicen que la nube se movió. La gente dice hoy “siento que la nube…” Se oye tan lindo, tan espiritual… El pueblo en ese entonces, se movía con una nube que ellos veían. Pero cuando Josué oye a Dios y Él le dice: “Como estuve con Moisés, estaré contigo”. Viene Josué y esperó la nube, pero Dios cambió su manera de guiar al pueblo y le dijo: “Todo lo que la planta de tus pies toquen, será tuyo”. Tú no vas donde la nube va, yo Dios voy donde tú vas, yo entro donde tú entres, te daré lo que la planta de tus pies pisen. Si tú te mueves, Dios se mueve. Donde quiera que vayas, estaré contigo. Ahora era al revés, Dios estaba sentado esperando a que Josué caminara. El paraba, Dios paraba. ¿Sabe por qué Dios ha dejado de hacer cosas en su vida? Porque usted ha parado. Ese espíritu emprendedor que tenías, lo dejaste. ¿Dónde lo dejaste tirado? ¿O tuviste una conversación con tu enemigo el diablo que te dijo “algo” y le diste la razón? Hoy vas a recuperar tu espíritu de conquistador. El espíritu que estaba en Josué y Caleb. Dios dio instrucciones precisas a Josué. Dios está conmigo donde quiera que yo vaya. La gente está esperando muchas veces. Creen que Dios los enviará a un lugar lejano a evangelizar, y no empiezan con lo pequeño, con lo que tienen cerca.

“Dondequiera que vayas, Dios va contigo”. Verso 5-9. Nadie te podrá hacer frente, en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé. Esfuérzate y sé valiente; porque tú repartirás a este pueblo por heredad la tierra de la cual juré a sus padres que la daría a ellos. Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas. Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien. Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.

La palabra para esforzarse es “chasac”, quiere decir “reparar, rígido, sustancioso, severo”. Es una palabra que insinúa una correcta violencia en nuestra manera de vivir, un esfuerzo. Para “valiente”, utiliza la palabra “amat”, que quiere decir: “valiente, obstinado, alerta, bravo, determinado, coraje, santa terquedad”. Para poseer las promesas de Dios, tenemos que ser obstinados, bravos, valientes, tercos; pero hay unos cristianos hoy que no toman la autoridad como deben. Reprenden al diablo, pero sin autoridad y carácter.

Hemos confundido el amor de Dios. Amor no quiere decir la ausencia de estas cosas, uno tiene que ser firmemente amoroso o amorosamente firme.

La definición de esfuerzo es esforzarse contra una resistencia. No espere salir adelante sin ésta. ¿Por qué oyen de crisis y se asustan, en vez de esforzarse contra esa resistencia?

Juan 3
El que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de los cielos. Si naces de nuevo, puedes verlo, pero no necesariamente vivir en él, porque para establecerlo, se requiere más. Cuando te esfuerzas y eres valiente por cumplir su Palabra, lo vives. Hay gente que nace de nuevo, se sienta en las iglesias, incluyendo esta, y no se esfuerzan. Cuando usted termine el día de trabajo en su oficina, y al final éste usted diga: “Estuvo poderoso, entonces ha empezado a vivir en el reino de Dios”. No sólo lo está viendo, sino viviendo. Cuando dice: “A pesar de todos los ataques que mis hijos han tenido, ahora los veo de pie, triunfadores. Esto sí ha estado poderoso”. Cuando al fin dejes de decir “qué poderoso estuvo el mensaje,” y diga “que poderosamente estoy viviendo,” entonces estás tomando lo que te corresponde, lo que tienes que poseer, lo que te prometió. Otra definición es: “Empleo de elementos costosos en la consecución de algún fin”. ¿Cuándo te vas a esforzar? El equilibrio entre la prudencia y la fe es que puedas decir: “Sólo con esto puedo ahora, pero me voy a esforzar por algo mejor mañana”. Ese es el punto de equilibrio entre fe y prudencia. Empleo enérgico del vigor y buen ánimo para conseguir algo venciendo dificultades. Yo sé que soy valiente y esforzado cuando enfrento dificultades. ¿Cuántos de ustedes quieren ser realmente personas esforzadas y valientes? Entonces debes aceptar la dificultad, ser esforzado y valiente.

Josué 1:6 en adelante Versión al Día
Esfuérzate y se valiente, porque tú dirigirás a este pueblo con éxito y conquistarán toda la tierra que prometí a sus antepasados.

Usted conoce al líder de la empresa, no porque sea el dueño, sino porque guía a la gente con éxito. Usted conoce a un buen catedrático, no porque haga perder a todos, sino porque los saca a todos con éxito. Conoces a un líder de un equipo porque lo lleva a la victoria, así tenga que poner normas de disciplina en su equipo, porque sabe que su equipo es de victoria, y no unos holgazanes. Llegó con su entrenador uno de los jugadores del equipo de baloncesto, y tenía barba. El entrenador le dijo que debía rasurarse si quería jugar. Pero él le dijo que era su decisión el rasurarse o no. A lo que el entrenador respondió: -Tú toma la decisión de conservar tu barba, que yo ya tomé la decisión de conservarte en el banco. Tú usa tu libertad, y yo uso la mía-. Me temo que algunos de ustedes no están educando a sus hijos así. Que su “sí” sea sí, y que su “no” sea no. Conquista una buena familia para Cristo, una buena nación para nuestro Señor. Solamente si te esfuerzas y eres valiente para obedecer al pie de la letra la ley que Moisés te dio, triunfarás. Solamente así tendrás éxito.

No hablemos del éxito en tu oficina, sino del espiritual. Sólo hay una manera de tener éxito, ser esforzado y valiente, teniendo la Palabra en la boca y meditar de día y de noche. Usted sabe 700 versículos y el de la par sólo tres y cumplirlos. ¿Es el conocimiento de que ya sé lo que me lleva al éxito, o el hacer lo que conozco? Normalmente, uno conoce más de lo que hace, pero hay quienes no hacen nada de lo que conocen. Toda palabra que escuches, no será exitosa hasta que no la practiques. Cuando tú compartas del Señor, no se trata de presumir tu conocimiento, o que el otro diga: “Ah, cómo sabe”. De nada sirve saber lo que sabes, hasta que lo pones por obra. Puedes conocer todas las promesas y no haberte apropiado de ninguna. ¿Cuánta gente sabe “por tu herida fuimos sanados,” pero están enfermedad tras enfermedad? Padecemos hoy en el mundo general del síndrome de “cultitis aguda,” gritando “gloria a Dios,” pero necesitamos practicantes de esa Palabra que has admirado, militantes de lo que creen. No es fácil. Quiera Dios que hoy salgas de aquí amando lo difícil, no digo que cuando sea fácil, no lo tomes, pero si esperas que todo sea fácil porque Dios está contigo, estás equivocado. Dios dijo: “Esfuérzate y sé valiente para poseer lo que te prometí. Juré que te lo daría, pero quiero que te esfuerces”. Ese dicho que dice: “Debe ser de Dios porque todo está saliendo fácil…” nada de eso.

Hay diferentes tipos de esfuerzo. Hay uno que haces que es más allá de tus fuerzas. Uno siente, cuando hace ejercicio y se esfuerza, siente que los músculos se le queman. Eres un estudiante que saca 70 u 80, pero dices “me voy a tirar a los 90,” y te desvelas, tienes que leer más horas al día, etc. Por otra parte, hay otro tipo de esfuerzo que se siente, pero normalmente no nos estamos esforzando con nuestras fuerzas. Como cuando estás enfermo, te levantas de la cama, empiezas a sentir todo el cuerpo pesado, te sofocas, y haces un esfuerzo. Dices que te estás esforzando en base a que lo sientes en tu cuerpo, pero lo que sientes es la ausencia de las fuerzas normales que tienes. Y hay momentos en la vida que sientes que te esfuerzas y no lo logras, pero no es que estés por encima de tus fuerzas, sino por debajo de ellas, estás mal, tienes una mala actitud, tienes días de hacer las cosas mal; no es que no aguantes, sino que estás mal. Una cosa es cuando rompes el umbral de tu fuerza para adquirir nuevas, y otra que por el mal estado en que te encuentras, ni las fuerzas normales te salen. Cuando aconsejas a alguien, sabes si llega en sus fuerzas normales y debes motivarlo para que dé un poco más, pero hay otras en que notas que no tienen fuerzas normales para nada, porque estaban mal. A veces, nos tenemos que esforzar para llegar a lo normal. Tuviste un accidente, tu pierna está mal, estás en rehabilitación y haces un esfuerzo, pero es porque estás mal. Por mal que te sientas, el esfuerzo es válido. ¿Cuántas veces has dicho ya no lo aguantas, que no soportas? Estás hablando de tus fuerzas en ese momento y es cuando tienes que decir: “Dios está conmigo, me voy a esforzar y ser valiente”. Recuerdo que ya casado, decidí regresar a la Universidad. A las 7 am., entraba al trabajo, salía a las 5 pm., pasaba a tomarme un café y leía las escrituras, a las 6 pm. Entraba a la Universidad, salía a las 9:30 pm. Y a las 11 pm. tomaba clases particulares de finanzas. Al mismo tiempo, fui campeón en mi trabajo, estaba bien en mi hogar y me gradué con honores en la universidad. Recuerdo que un día después de un examen, llegué al garaje de la casa, y Sonia me encontró agarrado de un tubo, a punto de vomitar.

Terminé mis exámenes privados en la Universidad, y del examen a la plataforma a predicar. La gente a veces me dice “¿Cómo hace para aguantar?” Pero lo he hecho por años, esforzándome por décadas. El resultado de hoy, es el resultado del esfuerzo de los años anteriores. Cuando el ángel del Señor se le apareció a Josué, el mayor premio que podemos tener al esfuerzo de cumplir su Palabra es la presencia misma de Dios, ese es el premio mayor. Mientras meditaba en esta escritura, me recordé de algo: Cuando un soldado va a la guerra y hace un acto de heroísmo, le aplauden, siente satisfacción por aquellos que rescató, por el logro, le mandan una medalla, un oficial mayor le pone la medalla, todo eso lo satisface, pero lo que más le satisface es cuando el presidente entra, y lo saluda y lo reconoce. Créame que servir requiere de aguante, y uno mira las recompensas de servir al Señor. Ahora tienes más empleados que antes, has logrado pagar mejor, te has esforzado por lograrlo y te pueden dar medallas y documentos que te reconocen, diplomas y los puedes colgar en la pared, pero el mayor premio de guardar lo principios del Señor, no van a ser las conquistas, sino cuando te presentes delante del Señor, te salude, te reconozca y diga: “Adelante, Varón valiente y esforzado, en lo poco fuiste fiel, en lo mucho serás puesto, entra”. El mayor premio a la santidad no es el cielo, sino ver el rostro del Señor. La Biblia dice que Sin santidad, nadie verá a Dios. Quizás llegues al cielo, pero nunca lo verás. Pero si te mantienes en santidad, no sólo vas a llegar allá, sino lo vas a ver.

El mayor éxito es que el día que mueres, tengas la vida garantizada con el Señor.

Por: Siervo Cash Luna
www.cashluna.org
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Marcos Witt - Viendo con los ojos del Espiritu.


VIENDO CON LOS OJOS DEL ESPÍRITU
Por Marcos Witt

Hoy quiero escribirle sobre la importancia de ver con los ojos de nuestros espíritu. La Biblia de hecho nos habla de tener "ojos de entendimiento". El Salmista David pidió: "abre mis ojos y mirare las maravillas de tu ley" (Salmos 119:18).


El apóstol Pablo escribió que oraba para que: "....Sean alumbrados los ojos de vuestro entendimiento..." (Efesios 1:18).

Es sumamente importante desarrollar los ojos de nuestro espíritu, porque muchas veces tendemos a ver solamente con nuestros ojos naturales. Y lo que vemos con los ojos naturales a veces no es lo mejor. Puede ser que usted vea problemas que no tienen solución. Es entonces, donde debemos ver con los ojos de nuestro espíritu, para tener una perspectiva diferente, la perspectiva de Dios.

Ahora, la pregunta es ¿cómo desarrollar los ojos de nuestro espíritu? Primeramente enfóquese bien, examine que esta viendo con sus ojos naturales, que esta permitiendo entrar a su corazón. Lo que entra en nuestra vida, tarde o temprano es lo que va a salir. Llénese de la palabra de Dios, de esta manera es que usted se va enfocar en lo que Dios quiere que usted vea. Segundo, sueñe. ¿Que esta visionando para su mañana?, ¿Que esta esperando para su vida?. Tercero, tenga fe. "Es, pues,
la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve" (Hebreos 11:1)

En el amor de Cristo,
Marcos Witt
© Marcos Witt 2004
Houston Tx.
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5 de mayo de 2008

Espíritu, hombre y Dios.

El auge de los movimientos del Espíritu que aspiran a recuperar el sentido de la oración y poner otra vez de moda los retiros espirituales así como los encuentros de meditación y alabanza, no cabe duda que suponen un beneficio general para la Iglesia pues contribuyen a fomentar una espiritualidad necesaria. Sin embargo, uno de los peligros que conlleva esta ola contemporánea de nueva espiritualidad es el de falsificar, sin pretenderlo, al verdadero Dios de la Biblia o sustituirlo por ídolos humanos. Los excesos en este sentido fomentan una interioridad emocional, una vivencia interior intensa, pero que no da lugar a una movilización exterior que provoque un cambio de actitudes sociales o una regeneración moral de la persona.

Con demasiada frecuencia, esta mal entendida espiritualidad da lugar a congregaciones que en el fondo son grupos emocionales dependientes de un líder que es quien les proporciona calor, sentido y participación. Cuando esta persona desaparece, o se equivoca, el grupo tiende a deshacerse porque, en realidad, dependía del pastor más que de Dios. Se había llegado así a idolatrar al dirigente hasta el extremo de que si éste fracasa a nivel personal, toda la congregación fracasa también y se desintegra por completo.

En un mundo secularizado que niega continuamente a Dios, los cristianos evangélicos corremos el riesgo de volcarnos hacia el lado opuesto y crear un espiritualismo desencarnado, una religiosidad que apueste por un Dios ajeno a la historia humana que sólo se haría presente en determinados momentos de oración eufórica, de culto emotivo o alabanza fluida.

Sin embargo, la huida de nuestra tarea en el mundo no será nunca la verdadera religión pura de que nos habla el Nuevo Testamento y que consiste en el amor de “visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha del mundo” (Stg. 1:27).

No hay por qué dudar de la autenticidad de muchas actitudes religiosas, ni de la sinceridad del corazón del creyente que ora bajo la influencia del Espíritu Santo, pero sí que es conveniente proclamar que existe el peligro de que extraviemos nuestros caminos y volvamos a cometer equivocaciones parecidas a las de los religiosos de la época de Jesús.

El Maestro denunció la religiosidad espiritualista de los escribas y fariseos que consistía precisamente en hacer lo opuesto a lo que escribió Santiago: “¡Ay de vosotros escribas y fariseos, hipócritas!, porque devoráis las casas de las viudas, y como pretexto hacéis largas oraciones; por esto recibiréis mayor condenación” (Mt. 23:14).

¿De qué sirve participar activamente en cultos muy espirituales si en la vida cotidiana no se actúa con misericordia y amor al prójimo? Lo cúltico, lo espiritual, lo sagrado o lo religioso no pueden sustituir a Dios ni a la responsabilidad que cada creyente tiene delante de él. El culto racional no debe convertirse en una idolatría de los sentimientos o los deseos humanos, ni en una huida del mundo, sino en una acogida gozosa y responsable de nuestra misión en la sociedad. Jesucristo nunca concibió otra forma de rendirle culto a Dios, para él no hay acceso posible al creador del universo fuera de la dedicación y el compromiso con ese reino de la fraternidad.

El creyente no puede pasar de largo ante los caídos en la cuneta de la historia. Toda búsqueda de Dios, al margen de esta suprema ley, acaba tarde o temprano creando a un Dios falso y practicando un espiritualismo anticristiano.

La gloria de Dios no reside en que el hombre le mencione, le cante o le dé culto en determinados momentos, sino que es la vida entera de los seres humanos. Más que hablar, cantar o danzar es vivir cada día con coherencia. La propia vida de los cristianos es el reconocimiento de Dios como Padre que desea plena comunión con sus hijos. Aquellas mismas palabras que un día escucharon los discípulos de Cristo: “¿por qué estáis mirando al cielo?” (Hch. 1:11), resuenan hoy con fuerza sobre todos los empeños espiritualistas.

Es en esta tierra, en la que por desgracia su voluntad todavía no se cumple, donde tenemos la obligación de seguir mirando y donde Dios quiere ser encontrado por cada ser humano. De manera que a Dios no se le debe buscar en el espiritualismo, sino en el Espíritu Santo y en el Cristo humanado.

A Dios tampoco se le puede amar en abstracto o de forma espiritualista. Como escribió el apóstol Juan: “Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?” (1 Jn. 4: 20). El que ama a Dios no puede ignorar a sus hermanos. Sin embargo, los espiritualismos buscan a Dios donde ellos quieren y no donde él espera ser hallado, por eso son tan peligrosos para la Iglesia del Señor ya que pueden privarla de su fidelidad a Dios y de su credibilidad ante los hombres.

Gentileza: Protestante Digital.
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28 de abril de 2008

Salmos 91

Salmos 91
-Morando bajo la sombra del Omnipotente-


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1 El que habita al abrigo del Altísimo
Morará bajo la sombra del Omnipotente.

2 Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío;
Mi Dios, en quien confiaré.

3 El te librará del lazo del cazador,
De la peste destructora.

4 Con sus plumas te cubrirá,
Y debajo de sus alas estarás seguro;
Escudo y adarga es su verdad.

5 No temerás el terror nocturno,
Ni saeta que vuele de día,

6 Ni pestilencia que ande en oscuridad,
Ni mortandad que en medio del día destruya.

7 Caerán a tu lado mil,
Y diez mil a tu diestra;
Mas a ti no llegará.

8 Ciertamente con tus ojos mirarás
Y verás la recompensa de los impíos.

9 Porque has puesto a Jehová, que es mi esperanza,
Al Altísimo por tu habitación,

10 No te sobrevendrá mal,
Ni plaga tocará tu morada.

11 Pues a sus ángeles mandará acerca de ti,
Que te guarden en todos tus caminos.

12 En las manos te llevarán,
Para que tu pie no tropiece en piedra.

13 Sobre el león y el áspid pisarás;
Hollarás al cachorro del león y al dragón
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14 Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré;
Le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre.

15 Me invocará, y yo le responderé;
Con él estaré yo en la angustia;
Lo libraré y le glorificaré.

16 Lo saciaré de larga vida,
Y le mostraré mi salvación.


Este salmo no lleva título; no se conocen ni su autor ni la ocasión en que fue compuesto. Tampoco puede asegurarse si el salmista se dirige a un individuo o a la nación. Vemos:
I. La exhortación del salmista a tomar a Dios por refugio y fortín (vv. 1,2).

II. Las promesas, en nombre de Dios, a los que a El se adhieren sinceramente: 1. Serán guardados especialmente por el Cielo (vv. 1, 4). 2. Serán librados de la mala influencia de los poderes de las tinieblas (VV. 3, 5, 6) mediante una especial preservación (vv. 7,8). 3. Estarán bajo el cuidado de los ángeles santos (vv. 10-12). 4. Triunfarán sobre sus enemigos (v. 13).5. Serán los favoritos especiales de Dios (vv. 14-16).

Versículos 1-8

1. Una gran verdad de amplitud general: Todos los que viven una vida de comunión con Dios, están continuamente a salvo bajo su protección y, por tanto, pueden gozar siempre de una gran serenidad mental (v. 1). El verdadero creyente habita al abrigo del Altísimo; está en la morada de Dios, vuelve a Dios y en El descansa como en el lugar de su reposo permanente; sirve de corazón a Dios y le adora dentro del velo. Tales privilegiados moran bajo la sombra del Omnipotente; El les sirve de refugio y cobertura.

2. La aplicación que de esto hace el salmista para sí mismo (v. 2):

«Diré de Yahweh, digan otros lo que digan, El es mi refugio y mi fortín. »Los idólatras llamaban a sus ídolos mauzzim, fortines inexpugnables (Dan. 11:39), pero en eso se engañaban a sí mismos, pues sólo los que hacen de Yahweh su fortín están a salvo de todo ataque. Por eso, puede el salmista decir con toda seguridad: Mi Dios, en quien confío.

3. El gran ánimo que da a otros para que hagan lo mismo, no sólo por la experiencia que él tiene, sino también por la firmeza de la promesa de Dios (vv. 3 y ss.): «Él te librará, etc.» Se promete aquí:

(A) Que los verdaderos creyentes serán preservados de peligros inminentes que podrían serles fatales (v. 3). Esta promesa se extiende:

(a) A la vida natural y se cumple con frecuencia cuando somos preservados de muchos peligros que nos amenazan muy de cerca. (b) A la vida espiritual, que, por la gracia de Dios, está protegida de las tentaciones de Satanás.

(B) Que Dios mismo será su protector (v. 4): «Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro», lo que alude a Dt. 32:11 (comp. Mt. 23:37). Con su instinto maternal, la gallina no sólo protege a sus polluelos, sino que los llama cuando los ve en peligro para que vengan a protegerse bajo sus alas; no sólo los pone a seguro, sino que les conserva el calor. Dios se complace en compararse a un ave por el sumo cuidado con que protege a los suyos. Plumas y alas, aun extendidas con toda ternura, son débiles y frágiles; por eso se añade: «Escudo y adarga es su verdad»: la fidelidad a su promesa es una fuerte defensa. Dios está dispuesto a proteger a su pueblo como una gallina a sus polluelos, pero tiene poder para ello como un guerrero bien armado.

(C) Que no sólo los guardará del mal, sino también del temor del mal (vv. 5, 6). Con su gracia, Dios nos guarda del temor desconfiado (de ese temor que comporta castigo; 1 Jn. 4:18) en medio de los mayores peligros. La sabiduría te preservará de tener miedo sin motivo, y la fe te preservará de tener un temor desordenado. No temerás ni aun a las saetas, sabiendo que, aun en el caso de que te alcancen, no te pueden hacer daño; si alguna vez llegan a quitarte la vida natural, lejos de perjudicar a tu vida espiritual, le servirán de perfección y corona.

(D) Que serán preservados, en las calamidades comunes, del daño que a otros puedan ocasionar (v. 7): «Caerán a tu lado mil, y diez mil a tu diestra, ya sea de peste o a espada (comp. Ex. 12:23), mas a ti no llegará.», Cuando vemos morir a muchos en torno nuestro, aun cuando ello pueda servirnos de aviso para estar preparados a morir, no tenemos por qué estar atemorizados, pues no estamos ya sujetos a esclavitud, como muchos, por temor a la muerte (He. 2:15). «Sólo (lit.) con tus ojos mirarás, etc.» (v. 8). Quizás aluda a Ex. 14:3 1.

Versículos 9-16

Más promesas con el mismo objetivo que las anteriores.

1. El salmista asegura a los creyentes que están bajo la protección de Dios, y habla por su propia experiencia.

(A) Describe el carácter de quienes tendrán el beneficio y el consuelo de tales promesas: Son los que han puesto a Yahweh por refugio; al Altísimo, por morada (v. 9), pues al permanecer en el amor, permanecen en Dios (1 Jn. 4:16). Es nuestro deber tener a Dios por morada, para vivir así en El como en nuestra mansión; eso es lo que El desea y a eso nos invita, como a quien le entregan la llave del piso o de la casa.

(B) Para animarnos a hacer de Dios nuestra habitación y esperar hallar en El refugio y satisfacción, el salmista da a entender, en un inciso («que es mi refugio»; lit.), el consuelo y beneficio que él había hallado allí. Como diciendo: «Allí hay sitio para ti, como lo hay para mí.»

(C) Las promesas son seguras para cuantos han hecho del Altísimo su habitación (v. 9b). Les pase lo que les pase, nada puede dañarles (v. 10): «Aunque te sobrevengan angustias o aflicciones, no habrá en ellas verdadero mal, pues procederán del amor de Dios y, así, estarán santificadas; vendrán, no para tu daño, sino para tu bien; y, aunque ninguna disciplina parece al presente ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después, etc. » (He. 12:11).

(D) El Señor de los ángeles, el que les dio el ser y les ordena lo que han de hacer, les dará orden acerca de ti (vv. 11-13), de que te guarden en todos tus caminos, es decir, en las diversas actividades de la vida cotidiana. El tentador (Mt. 4:6; Lc. 4:10, 11) citó dichos versículos del salmo, para incitar al Señor Jesús a que se echara desde el pináculo del templo, pero el salmo ciertamente no da esas seguridades a quien se expone a un peligro temerariamente y sin necesidad, ya que eso no es confiar en Dios, sino tentar a Dios. El salmista cita los animales que simbolizaban los mayores peligros («el león... el áspid... el dragón») para incluir en ellos todo peligro posible. Cristo ha quebrantado la cabeza de la serpiente infernal (Gn. 3:15) y ha despojado a nuestros enemigos espirituales (Col. 2:15). Puede aplicarse al cuidado especial de la Providencia para que no nos dañen las fieras (comp. Job 5:23) y aun para que hallemos los medios de domesticarlas (Stg. 3:7).

2. El salmista introduce después a Dios mismo hablando a los santos palabras de consuelo, y declarando la misericordia que les tiene reservada (vv. 14-16). Obsérvese:

(A) A quiénes pertenecen dichas promesas; se describen mediante tres señales: (a) Los que han puesto en Dios su amor (v. 14); le aman quienes le conocen bien. (b) Los que conocen su nombre (v. 14b). No podemos conocer perfectamente su naturaleza, pero se nos ha dado a conocer por su nombre, y por sus obras. (c) Los que le invocan en oración (v. 15), guardando con El una correspondencia constante.

(B) Cuáles son las promesas que Dios hace a los santos: (a) Que, a su debido tiempo, los librará de su angustia (v. 14); «lo libraré», y, de nuevo (v. 15), denotando una doble liberación: de la angustia y en la angustia. (b) Por tanto, que si no pone fin de inmediato a sus aflicciones, estará presente y muy cerca de ellos mientras pasan por las dificultades. (c) Que responderá a sus oraciones: «Me invocará y yo le responderé mediante los actos de mi providencia y los auxilios de mi gracia, fortaleciendo el vigor de su alma (138:3), como le respondió a Pablo con gracia suficiente (2 Co. 12:9). (d) Que los enaltecerá y dignificará: «Le pondré en alto, a salvo de todo peligro y por encima de la zona tempestuosa, en una roca sobre las olas» (Is. 33:16). Mediante la gracia de Dios, podrán contemplar desde allí, con santo menosprecio y activa indiferencia, las cosas de este mundo, mientras contemplan con santa ambición y concentrado interés las cosas del mundo de arriba. (e) Que tendrán lo suficiente para vivir en este mundo (v. 16): «Lo saciaré de vida larga; continuará en este mundo hasta que haya llevado a cabo la obra para la que vino al mundo y esté completamente maduro para el Cielo. Una persona puede morir joven y, sin embargo, morir llena de días. (1) Que tendrán vida eterna en el otro mundo, con lo que se coronan las demás bendiciones: «Le mostraré mi salvación» (v. 16b). No es probable, sin embargo, que se refiera al otro mundo —nota del traductor—, sino al especial cuidado de la Providencia en los asuntos y peligros de este mundo, pues la vida de ultratumba estaba fuera del objetivo del autor del salmo.
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Gentileza: www.adorador.com

bendiciones.
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11 de abril de 2008

Dios - El Espíritu Santo: Su personalidad


A. La importancia de su personalidad

En la enseñanza de las verdades fundamentales relativas al Espíritu Santo debería hacerse un énfasis especial sobre el hecho de su personalidad. Esto es porque el Espíritu no habla ahora de sí mismo; más bien, El habla lo que El oye (Jn. 16:13; Hch. 13:2), y El dice que ha venido al mundo para glorificar a Cristo (Jn. 16:14). En contraste a esto, la Escritura representa a ambos, el Padre y el Hijo, como hablando de sí mismos; y esto, no sólo con autoridad final y por medio del uso del pronombre personal Yo, sino que también presentándoles como en una inmediata comunión, cooperación, conversión, el uno con el otro. Todo esto tiende a hacer menos real la personalidad del Espíritu Santo, quien no habla desde sí o de sí. Como consecuencia, en la historia de la iglesia, la personalidad del Espíritu fue descuidada por algunos siglos; sólo cuando la doctrina del Padre y del Hijo fue definida, como sucedió en el Credo de Nicea (325 d.C.), el Espíritu fue reconocido como una personalidad en los credos de la iglesia.

La forma como fue definida más tarde la doctrina ortodoxa, la verdad escritural de que Dios el Padre subsiste o existe en tres Personas -el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo-, fue generalmente reconocida. La Escritura es completamente clara cuando dice que el Espíritu Santo es una Persona tanto como Dios el Padre y Dios el Hijo, y aun así, como se ve en el estudio de la doctrina de la Trinidad, las tres Personas forman un Dios y no tres.

B. La personalidad del espíritu santo en las escrituras

1. El Espíritu hace aquello que sólo una persona puede hacer.

a) El convence al mundo: «Y cuando El venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio» (Jn. 16:8).

b. El enseña: «El os enseñará todas las cosas» (Jn. 14:26; ver también Neh. 9:20; Jn. 16:13-15; 1 Jn. 2:27).

c) El Espíritu habla: «Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones al Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre!» (Gá. 4:6).

d) El Espíritu intercede: «Pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles» (Ro. 8:26).

e) El Espíritu guía: «Guiados por el Espíritu» (Gá. 5:18; cf. Hch. 8:29; 10:19; 13:2; 16:6-7; 20:23; Ro. 8:14).

f) El Espíritu señala a los hombres para el servicio específico: «dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado» (Hch. 13:2; cf. Hch. 20:28).

g) El Espíritu está El mismo sujeto a un plan (Jn. 15:26).

h) El Espíritu ministra: El regenera (Jn. 3:6), El sella (Ef. 4:30), El bautiza (1 Co. 12:13), El llena (Ef. 5:18).

2. Él, como una persona, es afectado por otros seres.

a) El Padre le envía al mundo (Jn. 14:16, 26), y el Hijo le envía al mundo (Jn. 16:7).

b) Los hombres pueden hacer enojar al Espíritu (Is. 63:10), pueden contristarle (Ef. 4:30), pueden resistirle (1 Ts.5:19), pueden blasfemarle. (Mt. 12:31), pueden mentirle (Hch.5:3), pueden hacerle afrenta (He. 10:29), pueden hablar en contra de El (Mt. 12:32).

3. Todos los términos bíblicos relativos al Espíritu implican su personalidad.

a) El es llamado «otro Consolador» (Abogado), lo cual indica que El es una persona tanto como lo es Cristo (Jn. 14:16-17; 26; 16:7; 1 Jn. 2:1-2).

b) A El se le llama Espíritu en el mismo sentido personal que Dios es llamado Espíritu (Jn. 4:24).

c) Los pronombres usados para el Espíritu implican su personalidad. En el idioma griego la palabra «espíritu» es un nombre neutro, el cual, naturalmente, requiere un pronombre neutro, y en unas pocas oportunidades es usado (Ro. 8:16, 26); pero a menudo se usa la forma masculina del pronombre, enfatizando el hecho de la personalidad del Espíritu (Jn. 14:16-17; 16:7-15).

C.- Como una persona de la trinidad, el Espíritu Santo es co-igual con el Padre y el Hijo.

1. Él es llamado Dios.

Este hecho se verá comparando Isaías 6:8-9 con Hechos 28:25-26; Jeremías 31:31-34 con Hebreos 10:15-17. (Notar también 2 Co. 3:18 y Hch. 5:3, 4. « ¿Por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo?... No has mentido a los hombres sino a Dios».) A pesar de que los juicios de Dios han caído tan drásticamente sobre algunos que han mentido contra el Espíritu (Hch. 5:3), y aunque a los hombres evidentemente no se les permite jurar en el nombre del Espíritu Santo, y aunque El es llamado el Espíritu Santo, es cierto que El no es más santo que el Padre o el Hijo; la absoluta santidad es el primer atributo del Trino Dios.

2. Él tiene los atributos de Dios
(Gn. 1:2; Job 26:13; 1 Co. 2:9-11; He. 9:14).

3. Él Espíritu Santo ejecuta las obras de Dios
(Job 33:4; Sal. 104:30; Lc. 12:11-12; Hch. 1:5; 20:28; 1 Co. 6:11; 2:8-11; 2 P. 1:21).

4. Como se indica arriba, el uso de los pronombres personales afirma su personalidad.

5. Se presenta al Espíritu Santo en la Escritura como un objeto personal de fe
(Sal. 51:11; Mt. 28:19; Hch. 10:19-21).

Como un objeto de fe, Él es también Alguien a quien se le debe de obedecer. El creyente en Cristo, caminando en compañerismo con el Espíritu, experimenta su poder, su guía, su instrucción y su suficiencia, y confirma experimentalmente las grandes doctrinas concernientes a la personalidad del Espíritu, la cual es revelada en la Escritura.
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Bendiciones.
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7 de abril de 2008

Momentos de la Reforma: La derrota de la Armada Invencible.


Para fines de del siglo XVI, la Contrarreforma ya se había organizado y el catolicismo recuperaba terreno otrora ganado por los protestantes. Por supuesto, no sería a fuerza del convencimiento, sino de la aniquilación sistemática.

Pero hubo un punto en la historia que definiría el destino de la Reforma, su consolidación o su desaparición.

Desde 1556, reinaba en España Felipe II, de la casa de los Habsburgo, aliados de Roma y archienemigos de los protestantes.

En el apogeo de su poder, decidió invadir Inglaterra, en ese entonces un bastión protestante. Especialmente con ese objetivo, preparó una colosal fuerza naval que fue llamada “La Armada Invencible”.

El 20 de Mayo de 1588 partieron de Lisboa rumbo a Inglaterra, 130 buques, con 8.253 marinos, 2.088 remeros y más 19.295 hombres de guerra.
Las posibilidades británicas eran escasas, pero no la decisión de la Reina Elizabeth I. Lejos de cualquier idea de acuerdo o capitulación ordenó la defensa y convocó a una campaña de oración.

Y lo impensable ocurrió.

Las fuerzas de Felipe II fueron sorprendidas en medio del más terrible de los temporales. Cuentan algunos historiadores que el clima era tan adverso y la confusión de tal magnitud, que las fuerzas españolas fueron dispersadas, al tiempo que algunas de sus naves impactaban entre sí.
Mientras tanto, en la costa inglesa, el clima se mostraba más tranquilo y con vientos mar adentro que favorecían el alcance de los cañones y la maniobrabilidad de sus barcos de menor porte.

La Armada Invencible fue destrozada, de tal manera, que los ingleses tardaron bastante tiempo en darse cuenta de la magnitud de los daños que habían sufrido los frustrados invasores.

Como resultado de esta batalla, cambió el balance de fuerzas hasta hoy en día. Entre otras consecuencias, los ingleses pasaron a dominar los mares, y el destino de desaparición de la Reforma en Europa fue abortado.

Luego de la catástrofe, Felipe II dijo: “Yo envié a mis naves a luchar contra los hombres, no contra las tempestades.”

Por su parte, la Reina Elizabeth I hizo grabar una inscripción que decía: «Dios sopló y fueron dispersados».
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Fuente: El ojo Protestante.
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27 de marzo de 2008

Cuídense de los ídolos.


Es una advertencia que suele pasar inadvertida por el creyente que, en cierta manera, se siente excluido de esta exhortación.

Pareciera que la idolatría es un problema de los católicos, de las religiones orientales o africanas. En fin, un problema ajeno.

Sin embargo, la advertencia está dirigida específicamente a los creyentes. ¿Por qué Juan, inspirado por Dios, se encargaría de dejar documentada tan clara advertencia? (1ªJn 5:1).

La naturaleza de la psicología humana es favorable a la generación de líderes. Cuando estos líderes adquieren cierto grado de trascendencia, lograda a partir de sus méritos, aptitudes o imagen, pueden pasar a un nuevo status o nivel, llegando a transformarse en IDOLOS.

Esta naturaleza humana a la que me refiero es compartida por los creyentes. De allí su propensión a formar ídolos.
Pero ¿Se trata de ídolos a la forma de imágenes o esculturas? No necesariamente.
Los creyentes construyen ídolos de carne y hueso.

El problema es mayor cuando el ídolo es un “formador de opinión”. Tal caso podría aplicarse a un predicador o escritor.
Si a lo largo de su carrera, esta persona, devenida en ídolo, distribuye masivamente sus mensaje ganando adeptos en forma indiscriminada, su palabra adquiere una autoridad magnánima por la sola condición de provenir del “Ídolo”, aunque no tenga mayor sustento.

Creo que hemos visto este fenómeno con muchas personalidades trascendentes del mundo cristiano, tales como Jimmy Swaggart, Marcos Witt o Rick Warren.
Su actividad efectiva y definitivamente incuestionable, al menos en sus comienzos, ha hecho que los miembros de muchas iglesias, e incluso congregaciones enteras, lleguen al punto de cambiar su liturgia y sus dogmas en razón de sus proposiciones.

Muchos líderes y pastores han hecho uso y abuso de la imagen de esos líderes y sus propuestas, para crecer en su imagen personal, para resaltar sobre otros, para no quedar excluidos o simplemente para usar, de buena voluntad, la excelente herramienta metódica que habían encontrado.

Entonces ¿Cuál es el problema?
Éste surge cuando estos líderes transformados en ídolos se desvían o caen. En el hecho, arrastran consigo a una multitud de cristianos devenidos en sus fans. La situación: Escándalo y/o confusión.

Hoy en día vemos como grandes ídolos consagrados (vienen más) se muestran abiertamente, ya no solo predicadores del cambio litúrgico o dogmático, sino del propiamente doctrinario.

A modo de ejemplo, Witt y Warren, entre otros (ya dije que vienen más), se identifican con o sin tapujos con el movimiento ecuménico.
¿Qué pueden hacer los pastores que planificaron sus iglesias según el modelo liberal wittista, o el más reciente y deletéreo warrenista?
Vida con propósito, Familia con propósito e Iglesia con propósito.
Las iglesias, de a miles, han adherido a los programas de Warren como quienes han encontrado al fin el manual del verdadero cristianismo.

Si los pastores se dieran cuenta del herético mensaje ecumenista, y decidieran cortar de plano con el sistema, habrán de desdecirse de su prédica de años y perderán cientos de fieles y, aún hasta su pastorado.
¿Habrá quienes estén dispuesto a ello, a jugarse por la Verdad?
¿Quién se atreve a ponerle el cascabel al gato?

El proyecto ecumenista, al que referí recién, es una estrategia planeada a distancia.
¿Cómo decirle a quien conoció a Cristo mediante algún programa de “Propósitos de Warren” o mediante el apogeo de marcos Witt, que el mensaje que escucharon y la vivencia que tuvieron era real, pero que los hombres han desviado su camino, o peor, que quizás, tan solo quizás, siempre han sido lobos con piel de oveja?

Obviamente, la cuestión es muy difícil. El problema es mayúsculo.

Ya adentrados en los últimos tiempos, tiempos de Apostasía, no podemos desconsiderar el advenimiento próximo del Anticristo. Pero ¿Cómo haría el Anticristo para revelarse con todo su esplendor en el poco tiempo que se le otorga desde el rapto de la Iglesia?
He aquí la respuesta: LOS ÍDOLOS, en otras palabras, hombres de carne y hueso, formadores de opinión o como se refiere la Biblia a ellos “falsos profetas”.

De este tipo de hombres, cuyas palabras son palabras de autoridad, son los que darán testimonio y entregarán el poder a la Bestia.

¿Podemos entender entonces porque Dios nos advirtió “Hijitos, cuídense de los ídolos”?
Recomiendo a los hermanos la lectura de Apocalipsis capítulo 19.

¡Bendiciones!

Nota: El señor bendice a los que aportan con notas destacadas como la ya descrita, El ojo del Protestante, creo y canalizo este nota con gran gracia de nuestro señor. el solo hecho de compartir estos comentarios, como cualquier otro, nos permite encantar a los demas, mas aun acercarlos a nuestro señor. Mis bendiciones al autor, por estar revestido con la presencia del espiritu santo. En donde hoy abundan, los que utilizan a nuestros señor con fines lucrativos y sin considerar ser un aporte a los demas.

Carlos Saavedra Martinez.

22 de marzo de 2008

El número 5 - bendicion de nuestro Señor, mas alla de lo numerico, seamos panaderos para bendecir a los demas. Bendicion profetica para Antofagasta.


El número cinco aparece 318 veces en la Biblia. Tanto en la purificación del leproso (Lev. 14:1-32), como en la consagración del sacerdote (Ex. 29), la sangre es colocada sobre tres partes del hombre: las cuales, en conjunto, manifiestan lo que él es: la punta de la oreja derecha, el pulgar de la mano derecha y el dedo grande del pie derecho. La sangre en la oreja lo separa para recibir la Palabra de Dios; en la mano para hacer el trabajo asignado; en el pie, para andar en Sus caminos benditos.

Según la aceptación que Cristo tiene delante de Dios, la responsabilidad del hombre es total. Cada una de estas partes está sellada con el número cinco: la punta de la oreja derecha, representa los cinco sentidos; el pulgar, los cinco dedos de la mano; y el dedo grande, los dedos del pie. Esto indica que el hombre fue separado para ser hecho responsable delante de Dios. «Cinco» es, por lo tanto, el número de responsabilidad del hombre bajo el gobierno de Dios.

En la parábola de las diez vírgenes (Mt. 25:1-13), cinco de ellas son sabias y cinco insensatas. Las cinco sabias tienen siempre el aceite que provee la luz. Ellas sienten la responsabilidad de mantenerse permanentemente suplidas por el Espíritu Santo de Dios, y de someter su vida a ese Espíritu. La parábola de las diez vírgenes no muestra entonces la responsabilidad colectiva, sino mi responsabilidad sobre mí mismo, sobre mi propia vida. Es necesario que exista esa plenitud del Espíritu de Dios en la vida de cada individuo, la cual produce el brillo de la luz y la combustión de la llama.

Cinco son los libros de Moisés, conocidos colectivamente como la Ley, que hablan de la responsabilidad de hombre en el cumplimiento de las exigencias de la Ley. Cinco son las ofrendas sobre el altar del Sacrificio, registradas en los primeros capítulos de Levítico. Encontramos aquí un maravilloso grupo de tipos que representan la obra y la persona de nuestro Señor en varios aspectos. Ellos nos cuentan cómo Cristo asumió delante de Dios la responsabilidad de hacer provisión para nosotros.

Cinco piedras lisas fueron escogidas por David cuando fue al encuentro del gigante enemigo de Israel (1 Sam. 17:40). Eran un símbolo de su perfecta debilidad suplida por la fuerza divina. Y él fue más fuerte en su debilidad que si hubiese sido protegido por toda la armadura de Saúl. La responsabilidad de David era enfrentar al gigante con las cinco piedras; y la de Dios era hacer que David conquistara al más poderoso de todos los enemigos usando solamente una de aquellas piedras.

La responsabilidad de nuestro Señor parecía ser la de alimentar a las cinco mil personas (Jn. 6:1-10), aunque alguien necesitase tomar la responsabilidad de dar los «cinco panes» para que fuesen consagrados por las manos del Maestro. Basado en esos cinco panes, nuestro Señor comenzó a bendecir y alimentar.

En Juan 1:14, Cristo es mostrado como el antitipo del Tabernáculo, pues allí se nos dice cómo «aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros». El tabernáculo tenía el «cinco» como su número más representativo, pues casi todas sus medidas eran múltiplos de cinco. Antes de mencionar estas medidas, deberíamos notar que para gozar de Su presencia y entrar en una dulce e ininterrumpida comunión con él, tenemos la responsabilidad de no permitir que ni el pecado, ni la carne o el mundo se interpongan. El patio externo del tabernáculo medía 100 ó 5x20 codos, 50 ó 5x10 codos de largo. En ambos lados había 20 ó 5x4 pilares. Los pilares que sustentaban las cortinas tenían cinco codos de distancia y cinco codos de altura. El edificio tenía 10 ó 5x2 codos de altura, y 30 ó 5x6 codos de largo. Cinco cortinas de lino pendían de cada lado del tabernáculo. Los velos de entrada eran tres. El primero era «la puerta del patio», 20 ó 5x4 codos de largo y 5 de altura, suspendido en cinco pilares. El segundo era «la puerta del tabernáculo», 10 ó 5x2 codos de largo y 10 ó 5x2 de altura, suspendido, tal como la puerta del patio, en cinco pilares. El tercero era «el velo hermosísimo», que dividía el Lugar Santo del Lugar Santísimo.

En Éxodo 30:23-25, leemos que el aceite de la santa unción estaba compuesto de cinco partes: cuatro eran especias, y una era aceite. El Espíritu Santo es siempre responsable por la separación del hombre para Dios. Además de eso, había también cinco ingredientes en el incienso (Ex. 30:34). El incienso simbolizaba «las oraciones de los santos» ofrecidas por el propio Cristo (Ap .8:3). Somos responsables por nuestras oraciones para que, como incienso, suban a través de los preciosos méritos de Cristo, como es descrito en el tipo por esos cinco ingredientes.

18 de marzo de 2008

Momentos de la Reforma: La Contrarreforma, el genocidio más grande de todos los tiempos.


A cincuenta años del inicio de la Reforma, esta se había consolidado en la mayor parte del territorio europeo. Casi toda Alemania, Suiza, Escandinavia, los Países Bajos, Inglaterra, Escocia, Bohemia, Austria, Hungría y parte de Francia estaban embebidas del Protestantismo.
Esta situación, en extremo grave para la Iglesia de Roma, que veía escurrírsele por entre los dedos más de mil años de dominación, debía tener una respuesta a la medida.

En 1540, se le había encargado a Ignacio de Loyola la creación de una fuerza especial contrarreformista. Nació así la Compañía de Jesús , llamándoseles a sus integrantes "jesuitas".
Sus miembros, cuidadosamente elegidos y probados, además de guardar los votos usuales de la vida religiosa (obediencia, pobreza y castidad), debían jurar especial fidelidad a la Santa Sede, estar dispuestos a ir a donde el Papa los enviase, y hacer cualquier cosa en aras del objetivo asignado.

La Compañía de Jesús cumplió sus objetivos con malévola eficiencia. Este organismo paramilitar, apelando a actividades de espionaje, sobornos, secuestros, torturas, asesinatos, y todo tipo de calamidad imaginable, operó con total impunidad en pos del exterminio de la Reforma, sobre todo a partir del aval otorgado por el Concilio de Trento (1545-1563)

Los Jesuitas como organizadores, más la Inquisición y los ejércitos de los reyes leales a Roma (especialmente la casa de los Habsburgo), constituyeron el tridente que atacaría la Reforma.

Si la Reforma se caracterizó por acercar al pueblo y a sus líderes la idea de la valoración del hombre, de la libertad, del progreso y de la tolerancia a pesar del disenso; siendo sus principales armas las palabras y las letras, y la espada (y salvo excepciones) solo para la legítima defensa; la Contrarreforma se caracterizó por un objetivo: La aniquilación sistemática de las personas sospechosas de ser partidarios protestantes.

El resultado de la Contrarreforma fue el genocidio más grande de todos los tiempos.
Los católicos retomaron el control del sur de Alemania, Bohemia, Austria, Hungría, Polonia y Bélgica, y se consolidaron definitivamente en los países meridionales como Portugal, España e Italia.

Y como para muestra solo hace falta un botón, vaya este dato:
Para el año 1600, los protestantes constituían cerca del 80% de la población de Bohemia, estimada en unas 4 millones de personas. Luego de las operaciones contrarreformistas quedaron solo unas 800 mil, todas católicas.
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12 de marzo de 2008

LA OFENSA AL ESPIRITU SANTO.


Muchas veces, y esto puede verse sobre todo entre los evangélicos pentecostales, el creyente se ve intimidado y no se atreve observar, ni siquiera a analizar, mucho menos a juzgar, una expresión, una manifestación, un supuesto milagro, por temor en caer en los considerandos expuestos en Mateo 12:31, en el que Jesús expresa que la blasfemia al Espíritu Santo no será perdonada.

¿Qué significa que la blasfemia al Espíritu Santo no será perdonada?
No todos los autores coinciden en una respuesta. Inclusive este es un punto de discenso interdenominacional.

Mathew Henri da a entender que esta expresión debe ser analizada en el contexto histórico que rodeó al incidente de Jesús con los fariseos. Estos, conociendo de manera privilegiada la Ley de Dios, y sabiendo, con plena conciencia, que Jesús obraba por el Espíritu Santo, pues lo veían y lo “estudiaban” de tal manera, que no tenían ninguna razón como para decir que Jesús echaba demonios en nombre de Belcebú. Aún así y por la malévola disposición de sus corazones, insultaron a Jesús, en ese momento hecho carne, y al mismísimo Espíritu Santo que se manifestaba sin dejar el mínimo lugar a dudas. Los fariseos no podían excusarse en la ignorancia o en la búsqueda de la verdad, a partir de la duda. Los fariseos ofendieron al Espíritu con todas las intenciones.

¿Puede darse la blasfemia al Espíritu Santo hoy en día? Jesús dijo que la blasfemia al Espíritu santo no sería perdonada en este siglo ni en el venidero.

Cuando una persona acepta a Jesucristo como su Salvador, y lo invita a entrar a su vida, es inmediatamente sellada por el Espíritu Santo[1]. El término sellado tiene básicamente dos acepciones. Una, traduce la palabra como “marcado” y la otra como “cerrado herméticamente”. También se expresa el momento de la conversión como el “nuevo nacimiento”.

El Dr. Adrián Rogers, destacado pastor bautista de EE.UU. propone que no existe en la Biblia ningún caso ni indicio de alguien que haya nacido físicamente más de una vez, ni tampoco espiritualmente. Esto no significa que la Salvación no se pueda perder, sino que una vez perdida no se puede recuperar. Desde la voluntad de Dios, la Salvación se da de una vez y para siempre. “Nada nos puede apartar de Dios”[2], “las dádivas del Señor son irrevocables”[3]).

Teniendo como base argumental al capítulo 8 de Romanos, y de acuerdo a esta línea doctrinaria, la persona que habiendo testimoniado que nació de nuevo, persiste en una vida pecaminosa, es probable que, en realidad, esta persona haya sido convencida, persuadida, etc. pero NUNCA realmente nacida de nuevo. De haber tenido al Espíritu Santo dentro de su vida, no hubiera persistido en su vida de pecado.

¿Cómo actúa el Espíritu Santo? Él es el Paráclito, el que está a nuestro lado, el que convence de pecado, el que consuela, el que intercede por nosotros ante el Padre. Si el Espíritu Santo hace todo esto por nosotros, y es el que enciende la alarma en la conciencia en caso de que estemos por dar un mal paso, una persona que “va y viene, va y viene”, al punto tal que su comportamiento se identifica claramente con el de un inconverso, mas allá de lo que podría calificarse como “débil en la fe” es porque en realidad, esa persona nunca experimentó el nuevo nacimiento.

Este concepto adquiere importancia, justamente en esos casos, en que la persona peca reiteradamente - “se reconcilia con el Señor” – peca – “se reconcilia nuevamente” – vuelve a pecar – “se reconcilia nuevamente” y así camina por la vida de vereda en vereda. ¡Esa persona tiene que convertirse de una vez por todas! Solo a partir de allí se podrá exigir una vida en Santidad.
Distinto es el caso de un creyente, que por su debilidad cede a la tentación y peca, pero en su corazón está avergonzado, toda vez que su condición esencial no es pecaminosa. Busca el perdón (El paradigma bíblico es David).

La palabra “persona” viene del latín personare que significa máscara. Dios no mira a la persona, a esa máscara visible a los ojos de los demás. Dios mira hacia dentro de la persona, al corazón, es decir aquello que no se ve, las intenciones profundas y verdaderas, solo por él conocidas.
Un ejemplo aplicado a esta línea de pensamiento es la parábola del Hijo pródigo. Todos conocemos la historia: El hijo menor de un padre rico, se marcha de la casa, dilapida su herencia, vive una vida de desenfreno, y al tiempo, luego de “pisar fondo”, retorna a su casa. El Padre lo perdona y hace una fiesta. Lo viste con ropa nueva y le coloca un anillo, símbolo de que es un heredero. Es cierto, pecó, pero él sabía quien seguía siendo su Padre, sabía cual seguía siendo su “apellido”; y el Padre sabía que su hijo seguía siendo su hijo. Extrapolando la idea, podemos afirmar que, el hijo pródigo, a pesar de haberse apartado, no perdió la Salvación.

Un líder de Iglesia me comentó que según su entender, la blasfemia al Espíritu Santo consistía en rechazar el mensaje de Cristo. Otro me dijo que es criticar una supuesta manifestación del Espíritu Santo. ¿?.

Personalmente creo que, en el plan de Dios de Salvación, una vez que fuimos sellados con el Espíritu Santo, este permanece para siempre, de manera que, si realmente fuimos nacidos de nuevo, conservaremos ese status hasta la Gloria.

El problema que Dios tiene con el hombre, desde que lo creó, tiene que ver con que el hombre tiene libre albedrío. El LIBRE ALBEDRÍO es otra dádiva irrevocable de Dios para toda la humanidad. Es una Ley Superior, determinada desde la Creación del hombre. La Palabra irrevocable de Dios, hace que la dádiva del libre albedrío se constituya en un estado vigente mientras exista la humanidad.

Creo que la ofensa contra el Espíritu Santo puede darse cuando un Hijo de Dios, que ha nacido de nuevo, que ha sido sellado con el Espíritu, haciendo uso de su libre albedrío “echa”, “expulsa”, “despide” o “abandona” al Espíritu Santo de su vida. Es el sujeto que habiendo disfrutado de la Gracia, la desprecia, dando así testimonio contra el Espíritu Santo. Es decir que con plena conciencia, elige el pecado. Solo bajo estas condiciones, de opción por el pecado, con plena conciencia y con una actitud manifiesta de desprecio a la Salvación, es posible perderla.

Aquí cabe entonces aplicar lo dicho en Mateo capítulo 12: “(…) Entonces dice: Volveré a mi casa de donde salí; y cuando llega, la halla desocupada, barrida y adornada. Entonces va, y toma consigo otros siete espíritus peores que él, y entrados, moran allí; y el postrer estado de aquel hombre viene a ser peor que el primero”.

Si bien algunos autores comentan que estos versículos se refieren a la liberación, y reposición demoníaca, sin necesariamente mediar conversión, cabe señalar que este texto está dado en el contexto de lo dicho por Jesús acerca de la ofensa al Espíritu Santo y se repite casi de la misma manera en San Marcos y San Lucas. Sería posible deducir que el que ofende al Espíritu Santo, no solo pierde la Salvación para siempre, sino que es inmediatamente poseído por Satanás.

El pecado por si solo no tiene entidad suficiente como para ocasionar la pérdida de la Salvación. De otra manera ninguna persona podría ser salva. Jesucristo nos justificó de una vez y para siempre. De ahí que uno de los ejes principales de la doctrina protestante, la justificación por medio de la Fe[4], implique entre otras cosas, la prescindencia absoluta de los “confesionarios”, tal cual la usanza del rito católico romano.
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Fuente: El ojo Protestante.
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5 de marzo de 2008

“¿Quién es cristiano de verdad ante Dios?”


Querida alma de Dios, ¿es usted “cristiano(a) de verdad”?

¿Cómo saberlo, a ciencia cierta, a menos que cuente con el conocimiento de los rasgos esenciales de “verdadero(a) cristiano(a)”?

¿Estaría de acuerdo en que el “pleno conocimiento bíblico” es la clave?
Pues, catalogarse a sí mismo(a) como “cristiano(a)”, o a otros como “cristianos”, guiado(a) en su evaluación solo por algún sentimiento o parecer personal, criterio humano o teología particular, sería muy arriesgado, ¿no?, ya que está en juego el destino eterno.

¿A quién le corresponde identificar al “cristiano de verdad”?
A mi, no; ni a usted. Tampoco a cualquier otro ser humano, sino solo al Señor, ¿lógico?, dado que él es el único que “conoce… a los que son suyos” (2 Timoteo 2:19), estableciendo Dios mismo sus propios parámetros para la identificación de sus hijos espirituales legítimos.

El “cristiano de verdad” identificado según la Biblia.

El “cristiano de verdad ante Dios” es todo aquel que tiene los rasgos de verdadero discípulo que el Señor Jesús puntualiza en la Biblia, específicamente, en el Nuevo Testamento, el cual es “mejor pacto”, siendo Cristo mismo su “mediador” y “testador” divino (Hebreos 8:6; 9:15-17).

¿Se solidariza usted con esta afirmación?

¿Dónde más encontrar los rasgos característicos de verdadero hijo de Dios si no en el “nuevo pacto” sellado con la sangre de Jesús (Mateo 26:28)?
Al leer, sin creencias religiosas preconcebidas, este “nuevo pacto… más glorioso” (2 Corintios 3:6-17), saltan a la vista los rasgos que Cristo requiere, no siendo numerosos en extremo, ni tampoco complicados.

Estimada alma amada por Dios, y por nosotros, ¿qué le parece ponerse “los espejuelos de clarificación espiritual y pura objetividad”, recetados por el Espíritu Santo (1 Corintios 2:12-16; Efesios 1:17-18), para que identifique usted mismo (a), con certeza, aquellos rasgos esenciales fijados por nuestro Salvador?

¿Encuentra muy grande el Nuevo Testamento?

¿Nos permite indicarle algunos textos importantes que hemos hallado? Las preguntas y los comentarios que los acompañan sirven para resaltar su sentido natural.

1. “El que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios” (Juan 3:18). Según esta proclamación de Jesús, ¿qué rasgo es indispensable para ser “cristiano de verdad”?
Desde luego, ¡la fe en Cristo como el “unigénito de Dios”! Creer que Jesucristo es el Hijo de Dios es un rasgo sin el cual nadie puede ser “cristiano de verdad”. Pero, aclaramos: creer, nada más, o “hacer profesión de fe”, nada más, no es suficiente para que el creyente se identifique como “cristiano de verdad”. De ser suficiente, ¡también serían “cristianos de verdad” los demonios!, ya que “también los demonios creen, y tiemblan” (Santiago 2:19). ¿Asienta usted? Si no, ¿quiere explicar por qué discrepa?

2. “Arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio” (Hechos 3:19). ¿Es “cristiano de verdad” la persona que cree que Cristo es el Hijo de Dios, pero que no se arrepiente de sus pecados, no dejando de pecar?

-“¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones… heredarán el reino de Dios” (1 Corintios 6:9-10). Según este texto, leído sin que lo distorsionen influencias culturales o criterios morales personales, ¿merece ser llamado “cristiano de verdad” el homosexual que confiesa fe en Cristo como el Unigénito de Dios, pero que insiste en seguir practicando el homosexualismo? ¿Puede el pecador ser transformado en “cristiano de verdad” si no se arrepiente de todos sus pecados, humillándose, pidiendo perdón y ajustando su conducta al código moral de Cristo?

3. “Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación” (Romanos 10:10). “El que confiesa al Hijo, tiene también al Padre” (1 Juan 2:23). “A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos. Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos” (Mateo 10:32-33). ¿Es confesar públicamente con la boca que Cristo es el Hijo de Dios una acción necesaria para ser “cristiano de verdad ante Dios”?

-“Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor… Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mi, hacedores de maldad” (Mateo 7:21-23). Según esta observación que hace Cristo, ¿se justifica en declararse “cristiano de verdad” quien dice “Señor, Señor, yo te amo. Yo te adoro”, pero que “no hace la voluntad” del “Padre que está en los cielos”? “Muchos… hacedores de maldad” invocan el nombre del “Señor”, pero no son “cristianos de verdad”, por ser aún “hacedores de maldad”. ¿De acuerdo?

4. Sumergirse en agua (bautizarse, sepultarse en agua, Romanos 6:1-7) “en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” (Mateo 28:18-20), también figura en el Nuevo Testamento de Cristo como requisito para ser “cristiano de verdad”. Analicemos la evidencia, razonando espiritualmente.

a) “Bautícese cada uno… para perdón de los pecados” (Hechos 2:38). ¿Es el bautismo bíblico “para perdón de los pecados”?
Si responde en lo negativo, favor de explicar por qué el bautismo no es “para perdón”, es decir, esencial para ser perdonado. ¿Puede ser “cristiano de verdad” el creyente arrepentido que no ha recibido “perdón de los pecados”?
b) Observe atentamente: el predicador Ananías exhorta al pecador Saulo (Pablo), quien ya creía y estaba arrepentido: “Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre” (Hechos 22:16).

-“Lava tus pecados.” De hecho, el bautismo bíblico se llama “el lavamiento de regeneración” (Tito 3:5). “Regeneración” es sinónimo de “nuevo nacimiento”. ¿Puede ser “cristiano de verdad” el creyente que no “lava” sus pecados mediante “el lavamiento de regeneración”? ____ Al responder en lo afirmativo, indicando que el creyente puede ser “cristiano de verdad” sin lavar sus pecados, o sea, sin bautizarse, favor de explicar cómo, citando textos bíblicos que respalden su creencia.
c) El apóstol Pedro escribe: “El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva” (1 Pedro 3:21). Según Pedro, ¿salva el bautismo? Se sobreentiende que no salva aparte de la sangre de Cristo. No obstante, según el Nuevo Pacto, ¿salva o no salva? O sea, ¿es esencial o no esencial para salvación? Si contesta: “No salva; no es esencial”, favor de justificar bíblicamente su respuesta. ¿Puede el creyente ser “cristiano de verdad” sin bautizarse para ser salvo? ¿Quién hace “esencial” este “rasgo”: Dios o el hombre? Si Dios mismo lo hace esencial, ¿se equivocan los maestros quienes enseñan que el bautismo no salva?
d) “Descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco, y le bautizó. Cuando subieron del agua…” (Hechos 8:38-39). ¿Hay que descender al agua y subir del agua para efectuar el bautismo bíblico? “Somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo” (Romanos 6:4). ¿Es el bautismo una sepultura en agua? ¿Puede ser “cristiano de verdad” el creyente arrepentido que se bautiza por aspersión?

¿Son correctas las siguientes conclusiones?

A. Toda persona que (1) cree que Jesucristo es el Hijo de Dios, (2) se arrepiente de sus pecados, (3) se convierte, dejando de pecar, (4) confiesa a Cristo delante de los hombres y (5) se sumerge en agua para que sus pecados sean lavados, es perdonada, purificada (1 Pedro 1:22) y reconciliada con Dios (2 Corintios 5:18-20). Por consiguiente, merece ser identificada como “cristiano de verdad”. “Nueva criatura es” (2 Corintios 5:17), añadiéndole Cristo a su iglesia (Hechos 2:47), o sea, a “la familia de Dios” (Efesios 2:19), donde debe tomar solo el nombre “cristiano” (Hechos 11:26), pues de Cristo “toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra” (Efesios 3:14-15).

B. Toda persona que cree, pero no confiesa con su boca delante de los hombres que Cristo es el Hijo de Dios, no merece ser identificada como “cristiano de verdad”.

C. Toda persona que cree, confesando con su boca que Jesucristo es el Hijo de Dios, pero que no rectifica su conducta de “pecador”, no es “cristiano de verdad”.

D. A la persona que cree, confiesa y se arrepiente, dejando de pecar, pero que no se sumerge en agua para que sus pecados sean lavados, le falta un “rasgo” esencial para ser “cristiano de verdad”, a saber, el bautismo “para perdón”, el bautismo que “salva”, el bautismo que es “el lavamiento de regeneración”.

Seguir siendo “cristiano de verdad” hasta el fin.

Una vez hecho “cristiano de verdad” en virtud de haber “obedecido de corazón a aquella forma de doctrina” a la cual fue entregado (Romanos 6:17), para seguir siéndolo es necesario perseverar “en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones” (Hechos 2:42), “hasta la muerte” (Apocalipsis 2:10). El cristiano que no persevera en lo señalado ya no califica como “cristiano de verdad”. ¿Es correcta esta conclusión?

Ahora bien, la tarea de identificar “la doctrina de los apóstoles”, para poder implementarla luego en el diario vivir, el amante de la salvación la realiza con gusto, deseando ser siempre “cristiano de verdad”. Ocupándose “en la lectura” del Nuevo Testamento (1 Timoteo 4:13), pronto descubre entre los “mandamientos del Señor” (1 Corintios 14:37), o “los rudimentos de la doctrina de Cristo” (Hebreos 6:1), los siguientes mandamientos:

1. El de celebrar la Santa Cena del Señor el primer día de cada semana (Hechos 2:42; 20:7; 1 Corintios 11:17-34), o sea, todos los domingos.
2. El de cantar alabanzas e himnos (Efesios 5:19; Colosenses 3:16), como también el de orar “sin cesar” (1 Tesalonicenses 5:17).
3. El de adorar “en espíritu y en verdad” (Juan 4:24), y no vanamente (Mateo 15:8-9). “En vano me honran, enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres.”
4. El de hacerlo todo “para edificación… decentemente y con orden” (1 Corintios 14:26, 40). “Quítense de vosotros toda… gritería” (Efesios 4:31).
5. El de ofrendar cada domingo “según haya prosperado”, voluntaria y generosamente (1 Corintios 16:1-2; 2 Corintios 8:1-12; 9:1-11).
6. El de congregarse fielmente (Hebreos 10:25). “No dejando de congregarnos.”
7. El de vivir en santidad (1 Pedro 1:16), “sin la cual nadie verá al Señor” (Hebreos 12:14).
8. El de nombrar a una pluralidad de “ancianos” (obispos, pastores) en cada congregación (Hechos 14:23; Tito 1:5), como también el de encargar a las damas cristianas, debida-mente calificadas, sus funciones correspondientes (Tito 2:3-5; 1 Timoteo 5:14), las cuales no incluyen predicar o gobernar en las congregaciones. “No permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre” (1 Timoteo 2:12-15).
9. El de “guardar la unidad del Espíritu… un cuerpo… una fe, un bautismo” (Efesios 4:3-6).
10. El de practicar “la religión pura y sin mácula” visitando a las viudas y guardándose “sin mancha del mundo” (Santiago 1:27).
11. El de ministrar en todo conforme al Nuevo Pacto, no enseñando sábados, diezmos, incienso, instrumentos, etcétera, del Antiguo Pacto mosaico, pues este fue clavado en cruz, quedando abolido (2 Corintios 3:6-17; Colosenses 2:14-16).
Obedece estos mandamientos, con todos los demás del Nuevo Testamento del Señor, para seguir siendo “cristiano de verdad” hasta el fin.

¿Su decisión?

¿Es usted “cristiano de verdad”, o acaso “cristiano incompleto”, “cristiano desviado”, “cristiano errado”, “cristiano conforme a su propio criterio personal”, “cristiano de acuerdo a las pautas de alguna teología particular”, “cristiano sectario”?
Al haber adquirido conocimiento de los rasgos esenciales para ser “cristiano de verdad” ¿qué piensa hacer? ¿Llevará el conocimiento a la práctica, haciendo suyos los rasgos? Amorosamente, le animamos a convertirse, con la ayuda del Señor, en “cristiano de verdad”, para que reciba el “galardón completo” (2 Juan 8), siendo también ejemplo y guía para que otras almas sinceras se salven eternamente.
Cristo añade al “cristiano de verdad” a su propia iglesia (Hechos 2:47), y no a una iglesia cualquiera. Es fácil identificar a la iglesia del Señor, ya que guarda los “mandamientos de Cristo”, tales como los de la lista de once ya dada.

Nuestra Bendicion, Carlos Saavedra Martinez.
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