25 de febrero de 2013

El arte de delegar autoridad.


Una de las facetas del liderazgo, es la habilidad de delegar responsabilidades a aquellos discípulos potenciales. Lamentablemente, hay muchos líderes que cometen errores al delegar, y como resultado, no hay reproducción de líderes. El delegar es un arte, donde debemos aprender a confiar en otros. Algunas veces, pensamos que nadie puede hacer el trabajo mejor que nosotros, pero es necesario delegar y confiar en nuestros discípulos, aún sabiendo de antemano, que van a cometer errores, pues esto es parte del proceso.

Escogió Moisés varones de virtud de entre todo Israel, y los puso por jefes sobre el pueblo, sobre mil, sobre ciento, sobre cincuenta, y sobre diez. Y juzgaban al pueblo en todo tiempo; el asunto difícil lo traían a Moisés, y ellos juzgaban todo asunto pequeño.”-  Éxodo 18.25, 26

¿Qué vamos a delegar?

Autoridad: derecho legal delegado para ejercer dominio, respaldado por un poder. Es el derecho legal para actuar en nombre de otra persona, de una empresa, ministerio u organización. La autoridad debe ser dada en privado y, también, en público, para que las demás personas lo reconozcan y se sometan. Toda autoridad delegada está basada en la sumisión.

Responsabilidad: La autoridad delegada implica responsabilidad, es decir, la persona tiene un trabajo que realizar, y debe comprometerse a terminarlo.

Es importante:

Delegar conforme a la disposición y a la capacidad de la persona.

Delegar de acuerdo al don o a la pasión de la persona, ubicarla en la posición correcta. Dios dio los dones de acuerdo a la pasión y al talento de cada persona.

¿Qué hacía Jesús cuando delegaba autoridad a sus discípulos?

Daba instrucciones específicas: El cómo, el cuándo, el qué, el dónde, el por qué del trabajo. Esto evita problemas futuros.

“A estos doce envió Jesús, y les dio instrucciones, diciendo: Por camino de gentiles no vayáis, y en ciudad de samaritanos no entréis, sino id antes a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Y yendo, predicad, diciendo: El reino de los cielos se ha acercado. Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia.” Mateo 10.5-8

Algunos principios bíblicos que el discípulo debe saber:

Dar cuentas: Todo buen discípulo, después de que se le delegó autoridad y responsabilidad, debe informar y dar cuentas de su trabajo.
“Volvieron los setenta con gozo, diciendo: Señor, aun los demonios se nos sujetan en tu nombre”. Lucas 10.17

La responsabilidad y la autoridad son delegadas: Esto quiere decir que no se debe abusar de ellas. Su autoridad está fundamentada en la sumisión y en la relación saludable con el líder. Si el discípulo se rebela contra su líder, pierde la autoridad. La rebelión no debe ser permitida bajo ninguna circunstancia en la organización.

El compromiso primordial del discípulo es servir con el fin de aliviarle la carga al líder: La autoridad que recibe el discípulo es para servir al pueblo y no para satisfacer sus propios intereses.
“Y llevarán contigo la carga del pueblo, y no la llevarás tú solo”. Números 11.17

Después de Dios, la fidelidad y lealtad se le deben al líder: La lealtad es importante en la empresa, en la iglesia, fuera de la iglesia, en el hogar, entre otros.
Mantener un corazón enseñable y dispuesto a la disciplina: Cuando se equivoca, el discípulo debe saber aceptar la corrección. 

Gentileza: Estudios Bíblicos - Avanza por mas.
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