14 de febrero de 2012

PROTESTANTISMO.


La palabra protestante se deriva de la acción realizada en la Dieta imperial de Spira en 1529 por parte de la minoría de príncipes favorables a la Reforma, que «protestaron» contra las políticas del emperador y de la mayoría católica. De este modo, originalmente, el «protestantismo» se refirió a aquella reforma inspirada por Martín Lutero en algunos principados y ciudades libres de la Alemania del norte durante la primera mitad del siglo XVI. Sin embargo, esta palabra se extendió y se refino a las muchas comunidades y teologías cristianas que fueron surgiendo en la Europa continental: los grupos luteranos o evangélicos que seguían la enseñanza de Lutero, los grupos reformados, congregacionales o presbiterianos que seguían la dirección de Zuinglio.y Calvino y los grupos anabaptistas mas radicales, como los mennonitas. Una descripción plenamente adecuada del protestantismo debería enumerar las informaciones históricas y teológicas sobre estos grupos (ver, Anabaptistas, Calvinismo, Iglesias evangélicas, Congregacionistas, Luteranismo, Mennonitas, Presbiterianos, Zuinglismo). Los anglicanos y los episcopalianos no tienen el mismo origen que el protestantismo occidental, aunque presentan una historia de lucha interna sobre la aceptación de algunas enseñanzas y prácticas de los reformadores. El hecho de que los anglicanos que vivían en los recién formados Estados Unidos de América tras la revolución americana, al no querer que se les siguiera considerando miembros de la Iglesia de Inglaterra, se llamaran Iglesia episcopal protestante, demuestra hasta qué punto el pensamiento protestante se amalgamó con el anglicanismo ( ver, Anglicanos, Episcopalianos}. Finalmente, algunos grupos que habían surgido antes de la Reforma (ver, Valdenses, Moravos) y otros que aparecieron más tarde (ver, Adventistas, Bautistas, Metodistas, Pentecostalismo, Cuáqueros), comparten hasta tal punto las doctrinas básicas de los reformadores que son llamados protestantes y aceptan generalmente este nombre.

Una visión más completa del protestantismo puede obtenerse consultando también las voces Reforma, Fundamentalismo, Simul iustus et peccator, Sola Scriptura, Teología evangélica, Theologia crucis, Exsurge Domine, Pietismo, Puritanismo y Televangelismo, cada una de las cuales contiene un material ulterior relativo a la historia y al pensamiento protestante. En la presente voz presentaremos los principios básicos comunes al protestantismo en su conjunto, teniendo siempre presente la dificultad de reducir esta realidad histórica a una mera descripción.

Al comienzo de la Reforma aparecieron dos ramas principales: a} el protestantismo de la "línea principal», «clásico» o «conservador»; b} el protestantismo «radical».

1. El protestantismo clásico encuentra su expresión en los escritos de Calvino y de Lutero y de sus principales seguidores, basándose en un número de convicciones centrales que se refieren a: a} la salvación,. b} la revelación y c} la Iglesia.

a} La doctrina básica protestante relativa a la salvación es la justificación por medio de la fe. Debido al pecado de Adán, los seres humanos son completamente incapaces de agradar a Dios por medio de sus propios esfuerzos; incluso sus buenas intenciones van acompañadas de un orgullo pecaminoso. Solamente Cristo (Iesus Christus) es capaz de establecer la paz entre Dios y la humanidad por medio de su muerte en la cruz. La justificación puede llamarse «forense», es decir, se trata de una simple declaración de que Dios considera a un hombre justo, no gracias a una especie de justicia intrínseca por parte del ser humano, sino debido a los méritos de Cristo. Como tal, se puede decir que una persona es tanto justa como pecadora al mismo tiempo (simul iustus et peccator). La justificación se hace efectiva sólo a través de la fe (sola fide), es decir, creyendo que Cristo nos ha justificado personalmente a través de su muerte en la cruz. El hombre justo puede y tiene que realizar obras buenas, pero éstas no deberían ser vistas nunca como meritorias, va que son más bien un efecto y ..un signo de la justificación. El énfasis de la soberanía de Dios en la obra de la salvación llevó a varias interpretaciones de la doctrina bíblica sobre la predestinación (cf. Ef 1,5). Calvino afirmó que Dios es tan importante en la salvación de los seres humanos que no sólo predestina a la salvación a los que habrán de salvarse, sino que incluso destina de antemano a la condenación a los que serán condenados.

b) Por lo que se refiere a la revelación, el protestantismo afirma la autoridad de la Biblia (sola Scriptura) sobre toda otra autoridad humana. La Tradición y la enseñanza del Magisterio están inclinadas al error y necesitan constantemente ser corregidas a través de la Escritura. El protestantismo clásico no se oponía en principio a la Tradición y a la enseñanza oficial, que han de jugar un papel importante en la vida de la Iglesia. Pero es preciso emplear siempre la Biblia como criterio correctivo y reformador. También aquí se insiste en la soberanía de Dios y en la debilidad del hombre.

c) En el campo de la eclesiología, el protestantismo clásico valora la continuidad con el pasado, lo cual explica por qué Lutero y Calvino se opusieron tan fuertemente a los reformadores más radicales como los anabaptistas. Sobre todo, la Iglesia es la comunidad de aquellos que se salvan por medio de la fe, la congregación de los creyentes. La Iglesia puede encontrarse en todos los sitios en que se predica correctamente el Evangelio y se celebran justamente los sacramentos. En general, los protestantes consideran el bautismo y la eucaristía (o la cena del Señor) como los dos sacramentos directamente instituidos por el mismo Jesucristo. Muchos protestantes, señalando que la palabra sacramento no se utiliza en la Biblia, prefieren llamar «ordenanzas» al bautismo y a la cena del Señor. El acento que se puso en el sacerdocio de todos los creyentes ( 1 Pe 2,5) llevó a muchas comunidades protestantes a dar una responsabilidad significativa al laicado en el ámbito del gobierno de la Iglesia, así como a eliminar cualquier práctica que pudiera dar la impresión de que algunos cristianos eran de una «clase superior» respecto a los otros. De esta manera, ciertas prácticas como el celibato sacerdotal y la existencia de comunidades religiosas quedaron generalmente abolidas.

2. Los grupos protestantes más radicales, como los anabaptistas, compartían la mayor parte de las doctrinas mencionadas sobre la salvación, la revelación y la Iglesia. Sin embargo, fueron más allá, considerando a la Iglesia como una congregación totalmente voluntaria de cristianos comprometidos. Sobre esta base se oponían generalmente al bautismo de los niños pensando que esta práctica devaluaba el bautismo como compromiso en la fe. El ministerio se concebía según el modelo del profeta que llama a los individuos y a la sociedad a la conversión. Los reformadores más radicales favorecieron una división más severa entre la Iglesia y el Estado y a veces se dedicaron a la no-violencia pacífica (por ejemplo, los cuáqueros y los mennonitas). Estos protestantes- tendían a subrayar la importancia del Espíritu Santo en la vida de los creyentes y seguían un fuerte impulso misionero.

W Henn - Bibl.: w Maurer Protestantismo, en CFT 111, 563-582; AA. VV., en SM, Y 587-626; J' Delumeau, La reforma, Labor, Barcelona 1973; E. Jedin, HdI, V, Herder, Barcelona 1972; J M. Gómez Heras, Teología protestante, BAC, Madrid 1972; P Damboriena, Fe católica e Iglesias y sectas' de la reforma, Fe y Razón, Madrid 1961.