2 de marzo de 2009

LA EDUCACION DE MOISÉS.

“Y fue enseñado Moisés en toda la sabiduría de los egipcios; y era poderoso en sus palabras y obras”. Hechos 7:22

Alguna gente señala que “no importa si uno tiene educación o no porque Dios le utilizara de todas maneras”. Cierto. Dios nos usa con o sin educación. Pero el aprendizaje de Moisés “con toda la sabiduría de los egipcios” (Hch. 7:22) prueba el valor de la educación cuando Dios lo llamo a guiar a Israel lejos de la cautividad.

Moisés pasó un tercio de su vida (40 años) en Egipto. Criado en medio de la realeza, estuvo expuesto a la impresionante cultura de los Faraones. Posiblemente su currículum incluyera ciencias políticas, administración publica, religión, historia, literatura, geometría y, tal vez, ingeniería e hidráulica.

Pero eso no fue el fin de la educación de Moisés. El paso otros cuarenta años en la “enseñanza superior” en el desierto, en los que estudio labranza animal mientras trabajaba como pastor. También aprendió sobre salud pública y comunidades primitivas. En conjunto, los dos primeros tercios de su vida lo prepararon para su labor más importante: Conducir a Israel en medio del desierto.

La inteligencia y la educación no hacen apta a una persona para servir a Dios. Por cierto, una persona educada se puede esconder detrás de sus conocimientos para evitar tratar a Dios. El joven Saulo cayó en esta trampa (Hch. 22:3-5), como lo hacían sus amigos fariseos. También ocurrió esto con los filósofos de Atenas (Hch. 17:16-34). Pero Esteban señala que no es el intelecto el problema, sino la voluntad; el peligro no viene por abrazar el conocimiento, sino por resistirse a Dios (Hch. 7:51).

Les Bendigo!

Gentileza: Yo soy la puerta de las ovejas.
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