20 de junio de 2013

Iglesia rompe el silencio y levanta tu voz - Educación en Chile.


¿No es éste el ayuno que Yo escogí: Desatar las ligaduras de impiedad, soltar las coyundas del yugo, dejar ir libres a los oprimidos, y romper todo yugo? ¿No es para que compartas tu pan con el hambriento, y recibas en casa a los pobres sin hogar; para que cuando veas al desnudo lo cubras, y no te escondas de tu semejante?

Entonces tu luz despuntará como la aurora y tu recuperación brotará con rapidez.

Delante de ti irá tu justicia; y la gloria del Señor será tu retaguardia.

Entonces invocarás, y el Señor responderá; clamarás, y El dirá: ‘Aquí estoy.’

Si quitas de en medio de ti el yugo, el amenazar con el dedo y el hablar iniquidad, y si te ofreces ayudar al hambriento, y sacias el deseo del afligido, entonces surgirá tu luz en las tinieblas, y tu oscuridad será como el mediodía.

El Señor te guiará continuamente… (Isaías 58 6-11 – NBLH)

Esta semana se ha llamado al “Tomazo Nacional”. [1] Diversos grupos de estudiantes han paralizado sus clases y se han sumado a la demanda educativa que estalló principalmente en el 2011, pero que responde a demandas históricas por parte de las chilenas y chilenos, que cada vez más se ven violentados por un sistema que los empobrece, endeuda e indigna. Durante estos años han aparecido voces importantes en solidaridad con esta movilización, que incluye a “los abuelos”, Madres, Padres, Hijos e hijas, economistas, intelectuales, del mundo académico, desde otras partes del mundo… ¡en fin! Son muchos los que han visto esperanza en este movimiento para poder construir un lugar mejor donde podamos vivir, donde la educación no sea tan sólo un acto de consumo para los más privilegiados sino más bien un derecho para todas y todos.

Escribo como estudiante y evangélico que, ante esta situación, ha extrañado voces firmes y permanentes desde nuestra fe cristiana-Evangélica que impulsen el clamor por la justicia. [2] No es posible mantenerse imparciales cuando gran parte del país demanda una actuación justa y equitativa. No puede ser que Chile vaya creciendo en índices macro-económicos y siga el aumento del costo de vida, cubriendo la pobreza con falsas categorías, con servicios básicos inaccesibles, llevando a las familias de nuestro país al sobreendeudamiento, empobreciéndolas y limitando su acceso a una vida digna.

Ser cristiano no significa estar alejado del sistema que afecta a nuestras vidas, la acción profética debe ser de denuncia frente a las opresiones causadas por este sistema o por quien sea:  “Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios; porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído”.[2] Jesús no fue imparcial, así lo señala la Biblia, tuvo preferencia por los pobres de su tiempo: “…Buenas nuevas a los pobres… los quebrantados de corazón… los cautivos… ciegos… a los oprimidos” [3].  Ser seguidor de Jesús es ser seguidor de su forma de actuar. Había un mensaje muy acertado en una pancarta de los estudiantes de la UC: “Jesús no habría podido ser universitario; su padre era un carpintero”. El mensaje de Jesús debería estar muy vigente en este tema, sin embargo nuestras “teologías”, provenientes de sectores fundamentalistas, acomodados en un sistema de mercado, han preferido una espiritualidad individualista, preocupada por el crecimiento personal, la emoción, el sensacionalismo, las discusiones sobre los conflictos de poder y la tradición religiosa, dejando como última opción la clave de la vida cristiana: “Amar al prójimo como a uno mismo”.[3]

No es suficiente cantar el amor al prójimo con melodiosas canciones o expresarlo en nuestros desgastados discursos. Esas acciones nos mantienen en una crisis como “Iglesia”. La inconsecuencia entre nuestro discurso y nuestra acción no ha sido favorable en la mayoría de las Iglesias, ya que parece no ser compatible tener una vida dirigida a las necesidades de los otros en la medida en que la tenemos dirigida sólo hacia las nuestras. Y es que nuestra indiferencia hacia el dolor nos hace perder cada vez más la credibilidad de nuestro mensaje “esperanzador”. “¡Iglesia! levanta tu voz, denuncia la injusticia, realiza propuestas concretas de salvación, no solo moral y del alma, sino salvación concreta aquí y ahora, dignidad para el ser humano, para el débil, para el que sufre. Levántate y denuncia al sistema mercantil opresor y esclavizante, que tiende lazos y cadenas que atan a las personas, aun más que los problemas sexuales ¿o será que estás demasiado sumergida en él?”[4]… Pregunta pertinente en este tiempo en el que muchos de nosotros Evangélicos, cristianos y cristianas, vemos con admiración el legado de personas que dejaron un marca en la historia de la humanidad por su compromiso con el otro: Dietrich Bonhoffer, Mather Luther King, Florence Nightingale, Hellmunt Frenz, Pierre Dubois, Roberto Boltón (recientemente fallecido), por nombrar sólo a algunos de  los más emblemáticos. Hoy, parece ser que nuestra acción por la fe está muy alejada a la de ellos y, peor aún, muy alejada a lo dicho por el Maestro en el Sermón del Monte.

No debemos suponer que el clamor de los estudiantes, de las familias chilenas sea un clamor “ideologizado” como creen algunos. La proclamación de la “Justicia social” no tiene por qué pertenecer  sólo a algunas fuerzas políticas o a algunas “ideologías”, debido a nuestro abandono como cristianos de aquella proclama manifestada en Jesús y su mensaje del Reino de Dios y su justicia, que ha sido tristemente desconocida y olvidada en nuestro actuar evangélico: “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados”[5]. Hemos estigmatizado las demandas como si fueran sólo de ciertos grupos y no de todos los que creen en la conformación de una sociedad más justa y equitativa.

Alcemos nuestra voz frente a la injusticia, frente a la violencia de este sistema. Participemos en propuestas para construir un país mejor para vivir en nuestras reuniones de jóvenes, en la escuela dominical, en los sermones, en las conversaciones con nuestros hermanos y hermanas. Hablemos de lo cotidiano en nuestros espacios de fe. Seamos ciudadanos proactivos, empoderemos a los que hoy no tienen voz, a los excluidos, los marginados, no sigamos en el camino de la indiferencia y no veamos el dolor del otro como ajeno. Estamos en un proceso que está haciendo historia en nuestro país, la ciudadanía se está auto convocando a realizar transformaciones sociales y por ningún motivo debemos mantenernos ajenos a estas transformaciones, sino que debemos impulsarlas y colaborar con todas nuestras fuerzas para que los principios más nobles de nuestra fe se permeen en nuestra sociedad: la justicia, la bondad, la solidaridad… tan ajenas hoy a un sistema donde el centro es el dinero y el poder económico, y que Jesús rechazó tan categóricamente.  “Ningún siervo puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas”.[8] . “La iglesia invita a los actores a dialogar. No a negociar, porque la educación no debe ser un negocio, no a rendirse, porque la educación no es una guerra. Sino a mirar la actitud de uno que sí sabe educar, pues por algo le llamaban el Maestro”.[6]

[1] Lista de Colegios y universidades movilizadas: http://infestu2013.wix.com/listamovilizados

[2] Es necesario destacar que algunas Iglesias que representan si bien un sector minoritario dentro del sector protestante-evangélico no han quedado en el silencio y se han pronunciado a favor del Movimiento estudiantil. Cómo así la Iglesia Católica. Comparto a continuación algunas declaraciones públicas:

1.- Directorio Nacional Pastoral Juvenil Iglesia Evangélica Luterana en Chile “DECLARACIÓN PÚBLICA ANTE LA MOVILIZACIÓN UNIVERSITARIA Y SECUNDARIA”.  Chile, Junio 17 de 2011. http://ctedechile.cl/pdf/Declaracion_publica_Pastoral_Juveniel_IELCH%20(2).pdf

2.- Consejo Nacional Federación Juventud Metodista de Chile “Declaración Pública de la Juventud Metodista de Chile respecto al conflicto educacional en nuestro país” Domingo, 28 de agosto de 2011

http://nacionjuvenil.blogspot.com/2011/09/declaracion-publica-de-la-juventud.html

3.- Iglesia Metodista de Chile “LA IGLESIA METODISTA DE CHILE A LA OPINIÓN PÚBLICA” Angol, Chile, 16 de octubre de 2011.

http://fasic.org/decla_imch.pdf

4.- Iglesia Menonita de Chile “DECLARACIÓN PÚBLICA DE LA IGLESIA MENONITA DE CONCEPCIÓN – CHILE. ANTE LA ACTUAL CRISIS DE LA EDUCACIÓN CHILENA” Concepción, Chile, 18 de agosto de 2011.

http://amlac.org.ar/noticias/070911DeclCrisisEduc.html

5.- Iglesia Evangélica Luterana en Chile “DECLARACIÓN PÚBLICA DE LA IGLESIA EVANGÉLICA LUTERANA EN CHILE” 24 Agosto de 2011.

http://iluterana.cl/index/?p=1038

6.- Pastores Bautistas de la Región de Coquimbo, URPAB, “CARTA DE PASTORAL DE ORIENTACIÓN ANTE LOS CONFLICTOS DE LA EDUCACIÓN EN CHILE”. 18 de Septiembre de 2011, Coquimbo.

http://nacionjuvenil.blogspot.com/2011/09/carta-de-pastoral-de-orientacion-ante.html

[2] Hechos 4:19-20 (VRV)

[3] Lucas 4:18 (VRV)

[4] Hidalgo, Lissett Belen. “Por la Familia…” [en línea]. Consultado [17 de Junio del 2013]. Disponible en la Web:  http://nacionjuvenil.blogspot.com/2011/07/por-la-familia-por-belen-hidalgo.html

[5] Mateo 5:6 (VRV)

[6] Vidal Sandoval, Juan. “Movilizaciones Estudiantiles: Reflexión Pastoral”,[en línea]. Consultado [17 de Junio del 2013]. Disponible en la Web: http://www.imp.cl/2011/movilizaciones-estudiantiles-reflexion-pastoral/

Autor: Josaphat Jarpa, es chileno, Estudiante en la Facultad Evangélica de Teología de Chile, Estudiante de Ciencia Política UMC, Miembro del Grupo Lxs40.

Gentileza: Lupa Protestante.
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