
Las visiones y misiones en sus inicios se sustentan con Dios mismo y su Espíritu Santo. Pero, .....
9 de enero de 2019
NO TODO AQUEL QUE ME DICE: SEÑOR, SEÑOR .....
“No
todo el que me dice: ‘Señor, Señor’, entrará en el reino de los cielos, sino el
que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos” (Mateo 7:21).
“…
seréis, pues, santos porque yo soy santo” (Levítico 11:45).
Palabras
relevantes de Dios:
Aunque
Jesús hizo mucha obra entre los hombres, sólo completó la redención de toda la
humanidad, se convirtió en la ofrenda por el pecado del hombre, pero no lo
libró de su carácter corrupto. Salvar al hombre totalmente de la influencia de
Satanás no sólo requirió a Jesús cargar con los pecados del hombre como la
ofrenda por el pecado, sino también que Dios realizara una obra mayor para
librar completamente al hombre de su carácter, que ha sido corrompido por
Satanás. Y así, después de que los pecados del hombre fueron perdonados, Dios
volvió a la carne para guiar al hombre a la nueva era, y comenzó la obra de
castigo y juicio, que llevó al hombre a una esfera más elevada. Todos los que
se someten bajo Su dominio disfrutarán una verdad más elevada y recibirán
mayores bendiciones. Vivirán realmente en la luz, y obtendrán la verdad, el
camino y la vida.
La
primera encarnación fue para redimir al hombre del pecado por medio de la carne
de Jesús, esto es, Él salvó al hombre desde la cruz, pero el carácter satánico
corrupto permaneció en el ser humano. La segunda encarnación ya no es para que
sirva de ofrenda por el pecado, sino para salvar por completo a los que fueron
redimidos del pecado. Esto se hace de tal forma que los perdonados pueden ser
librados de sus pecados, ser purificados completamente, y alcanzar un cambio de
carácter, liberándose así de la influencia de las tinieblas de Satanás y
regresando delante del trono de Dios. Solo así puede el hombre santificarse
plenamente.
Algunas
personas siempre piensan: ¿Acaso creer en Dios no es sencillamente asistir a
reuniones, entonar cánticos, escuchar la palabra de Dios, orar y cumplir
algunas obligaciones? ¿No son así las cosas?” Por mucho tiempo que hayáis sido
creyentes en Dios, seguís sin haber entendido del todo el sentido de la
creencia en Él. En realidad, el sentido de la creencia en Dios es
increíblemente profundo y las personas no han pensado en ello con detenimiento;
al final, las cosas que hay en las personas que son de Satanás y las cosas de
su naturaleza deben cambiar, y deben volverse compatibles con las exigencias de
la verdad; sólo esto es conseguir verdaderamente la salvación. Si eres igual
que eras en la religión, limitándote a gritar algunas palabras de doctrina o
algunos eslóganes, y después llevando a cabo algunas acciones y buenas
conductas, no cometiendo pecado alguno, ningún pecado obvio— esto sigue sin
querer decir que has entrado en el camino correcto de la creencia en Dios. Sólo
porque puedes ceñirte a las reglas, ¿significa que caminas por la senda correcta?
¿Significa que has escogido de forma correcta? Si las cosas de tu naturaleza no
han cambiado y al final sigues resistiéndote a Dios y ofendiéndolo, éste es el
mayor de los problemas. Si crees en Dios, pero no resuelves este problema, ¿se
puede considerar que has sido salvado? ¿Qué significa que Yo diga esto? Es para
haceros entender a todos, en vuestros corazones, que una creencia en Dios no
puede separarse de las palabras de Dios, de Él ni de la verdad. Debes escoger
bien tu senda, esforzarte en la verdad y en las palabras de Dios. No tengas tan
sólo un conocimiento a medias y después te consideres que ya estás listo ni las
entiendas únicamente más o menos. Si afrontas las cosas de una forma descuidada
sólo te harás daño.
Aquellos
que viven bajo la influencia de la oscuridad son los que viven en medio de la
muerte, son los que Satanás posee. Sin que Dios las salve y sin que Dios las
juzgue y las castigue, las personas no pueden escapar de la influencia de la
muerte, no se pueden convertir en los vivos. Estos muertos no pueden dar
testimonio de Dios, ni tampoco Dios los puede usar, mucho menos pueden entrar
al reino. Dios quiere el testimonio de los vivos, no de los muertos, y Él pide
que los vivos trabajen para Él, no los muertos. “Los muertos” son los que se
oponen y se rebelan contra Dios, son los que son insensibles en espíritu y no
entienden las palabras de Dios, son los que no ponen la verdad en práctica y no
tienen la más mínima lealtad a Dios, y son los que viven bajo el dominio de
Satanás y que son explotados por Satanás. Los muertos se muestran oponiéndose a
la verdad, rebelándose contra Dios y siendo viles, despreciables, maliciosos, brutos,
engañosos e insidiosos. Aunque esas personas comen y beben las palabras de
Dios, no pueden vivir las palabras de Dios; viven, pero son los muertos
vivientes, son cadáveres que respiran. Los muertos son totalmente incapaces de
agradar a Dios, mucho menos pueden obedecerlo absolutamente. Sólo pueden
engañarlo, blasfemar contra Él y traicionarlo, y todo lo que viven revela la
naturaleza de Satanás. Si las personas quieren convertirse en seres vivientes,
y dar testimonio de Dios, y que Dios los apruebe, deben aceptar la salvación de
Dios, se deben someter gustosamente a Su juicio y castigo y deben aceptar
gustosamente la poda y el trato de Dios. Sólo entonces podrán poner en práctica
todas las verdades que Dios exige, y sólo entonces obtendrán la salvación de
Dios y verdaderamente se convertirán en seres vivientes. Dios salva a los
vivos, Dios los ha juzgado y castigado, están dispuestos a consagrarse y están
felices de darle sus vidas a Dios, y con gusto dedicarían todas sus vidas a
Dios. Sólo cuando los vivos dan testimonio de Dios, Satanás puede ser
avergonzado; sólo los vivos pueden esparcir la obra del evangelio de Dios, sólo
los vivos son conforme al corazón de Dios, y sólo los vivos son personas
reales. Originalmente el hombre que Dios hizo estaba vivo, pero debido a la
corrupción de Satanás, el hombre vive en medio de la muerte, y vive bajo la
influencia de Satanás, y así estas personas se han convertido en los muertos
que no tienen espíritu, se han convertido en enemigos que se oponen a Dios, se
han convertido en las herramientas de Satanás, y se han convertido en los
cautivos de Satanás. Todas las personas vivientes que Dios creó se han
convertido en muertos, y por eso Dios ha perdido Su testimonio y Él ha perdido
a la humanidad que Él creó y que es lo único que tiene Su aliento. Si Dios ha
de recuperar Su testimonio, y recuperar a los que Su propia mano hizo pero que
Satanás ha tomado cautivos, entonces Él los debe resucitar para que se
conviertan en seres vivientes, y Él los debe reclamar para que vivan en Su luz.
Los muertos son los que no tienen espíritu, que son insensibles en extremo y
que se oponen a Dios. Además, son los que no conocen a Dios. Estas personas no
tienen la más mínima intención de obedecer a Dios, sólo se rebelan contra Él y
se oponen a Él y no tienen la más mínima lealtad. Los vivos son aquellos cuyos
espíritus han vuelto a nacer, que saben obedecer a Dios y que son leales a
Dios. Poseen la verdad y el testimonio y sólo estas personas son agradables a
Dios en Su casa.

En
última instancia, ¿qué testimonio se te pedirá que des? Vives en una tierra de
inmundicia, pero eres capaz de volverte santo, y no ser más inmundo e impuro;
vives bajo el dominio de Satanás, pero te despojas de su influencia, y él no te
posee ni hostiga, y vives en las manos del Todopoderoso. Este es el testimonio
y la prueba de la victoria en la batalla con Satanás. Eres capaz de abandonar a
Satanás, lo que pones en práctica no le revela a este, sino que es lo que Dios
exigió que el hombre alcanzara cuando lo creó: humanidad, racionalidad,
perspectivas normales, determinación normal de amar a Dios y lealtad a Él. Tal
es el testimonio dado por una criatura de Dios. Dices: “Vivimos en una tierra
de inmundicia, pero gracias a la protección de Dios, a Su liderazgo, a que nos
ha conquistado, nos hemos librado de la influencia de Satanás. Que podamos
obedecer hoy es también el efecto de ser conquistados por Dios, y no porque
seamos buenos, o porque le amamos de forma natural. Porque Él nos escogió y nos
predestinó, hemos sido conquistados hoy, somos capaces de dar testimonio de Él,
y podemos servirle; así también, gracias a que Él nos escogió y nos protegió, hemos
sido salvados y liberados del dominio de Satanás, y podemos dejar atrás la
inmundicia y ser purificados en la nación del gran dragón rojo”.
Gentileza:
Kingdom Salvation Org
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